Cuando la responsabilidad se transforma en una carga.

Salud y Bienestar 06 de septiembre de 2020 Por Graciela Taffarelli
El ser responsable, siempre encuentra aliados en el entorno, que reconozcan esa actitud e incluso la valoren. pero cuando la exigencia es desmedida, puede ocasionar consecuencias adversas.
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Cuando una persona es responsable, el entorno suele captar rápidamente esa actitud como algo positivo de la persona. Además, los otros, por esa misma razón, pueden adjudicarle funciones, tareas, roles que necesiten de esa virtud.

Cuando la responsabilidad adquiere en la persona un equilibrio y guarda sentido común. Es una valiosa herramienta para desplegar en cualquier ámbito que la persona se desempeñe.

Que alguien sea responsable, implica poder ver acciones y consecuencias con una mirada amplia, criteriosa y realista y estos casos es una condición valiosa para cualquier emprendimiento, proyecto o actividad.

La excesiva responsabilidad perjudica.

Cuando el nivel de responsabilidad se sostiene con niveles de tensión altos, con una medida de auto exigencia desmedida, puede ser el motivo que genere ciertos malestares.

Cuando a menudo surgen en las personas pensamientos que encierran ideas de cierta rigidez, exigencia, ideas de resultados perfectos y con poco margen para el error o la frustración, probablemente la autoexigencia esté presente en esos pensamientos.

Sin dudas hay situaciones de compromiso que llevan una atención especial de quien realiza cierta actividad o tiene a cargo un evento. Sin embargo, cuando ese compromiso se transforma en un estado de preocupación permanente, en una necesidad de tener “el control” de las diferentes circunstancias, puede estar referido a un estado de ansiedad, donde todos los resultados deberían ser los perfectamente esperables, y lo que así no resulte, podría percibirse como amenaza o peligro.

En los extremos de estos sentimientos de autoexigencia, las personas pueden manifestar temor, angustia, alteraciones en la ingesta o en el sueño, e incluso cierto grado de estrés, siendo estas señales significativas para comenzar a atender y revisar para ver cuales pueden comenzar a ser los puntos de alivio.

El alto nivel de exigencia, puede deteriorar los vínculos.

Cuando los puntos de tensión para alcanzar ciertos resultados, es alto, por lo general las personas también exigen lo mismo en su entorno. A menudo se quejan argumentando que brindan “todo y más”, motivo por el cual suelen esperar que el entorno les retribuya de igual forma. 

Otra de las características que pueden presentar, es un grado de disconformidad permanente, quienes rodean a estas personas pueden sentir que hagan lo que hagan, nunca alcanza para satisfacer la demanda. Esto genera malestar en los vínculos ya sean laborales, de amistades o de familia. Inclusive, puede que haya quienes sientan que en muchos casos no pueden ser auténticos ante estas personas tan exigentes y controladoras.

La responsabilidad exagerada puede ser un obstáculo para el disfrute.

Buscar la perfección de manera desmedida, mantiene a la persona obsesionada con ese horizonte perfecto. Puede ser además que sostenga constantemente la mirada en aquello que “falta”, en los “si, pero…” tienen una tendencia a ver “el medio vaso vacío”. Estas características conllevan por lo general a no poder detenerse para disfrutar, siempre hay un punto de insatisfacción y/o frustración. 

Disfrutar implica poder relajarse, contemplar, validar y valorar el acontecer, esto en alguien que se presenta como ansioso/a, resulta complejo para que el disfrute aparezca.

Encontrar el alivio.

Un auto nivel de autoexigencia, puede estar relacionado con una baja autoestima. “nada alcanza para llegar a lo que se necesita alcanzar.

Cuando esto se plantea de esta forma, tal vez sea un buen momento para pedir ayuda profesional y no dejar que el padecimiento impregne cada acción que la persona realiza.

Ayudar a que se modifiquen algunos sistemas de creencias, iniciar un camino de autovaloración, puede ser un aspecto positivo.

Es saludable el compromiso con sentido común, que ofrezca la flexibilización y la revisión de las situaciones.

Comprender que es necesario cambiar en uno aquello que nos opaca o entristece,  es una responsabilidad para cumplir con nosotros y con quienes rodean. 

yo
Graciela Taaffarelli.
Consultora Psicológica.

Graciela Taffarelli

Nacida el 14 de abril de 1960 en C.A.B.A.
Consultora Psicológica. Especialista en desarrollo personal.
Fundadora del Movimiento Contagiar Salud.
Docente.
Comunicadora en medios.

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