MARÍA HORTENSIA MURILLO, UN PIE EN LA ORILLA, EL OTRO EN LOS INFIERNOS, ediciones Letras libres, 2.018, San Salvador de Jujuy-Argentina.

Libros 23 de julio de 2021 Por ATILIO ROMANO - Escritor - Prof. de Literatura
Setiembre comienza a regalar sus primeros días, el sol brilla por su ausencia y mi cabeza por estas época empieza a recordar Rosario de la Frontera; pienso en  el arte de su gente y en el arte de los murales.  
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Al recorrer con mis ojos el título del libro trato de imaginar a alguien que vive en los arrabales y que también camina por los infiernos, al usar el plural me remite a relacionarlo con los nueve círculos de los infiernos del Dante. Abro el libro de la poeta María Murillo y lo encuentro dividido en cuatro partes tituladas de la siguientes maneras: Al poeta, El Imperio, Comparsa y Ni dentro ni fuera; en la orilla. La utilización de esos lexemas lo que hace es construir una imagen, se configura un hombre y se reconstruye una vida. Porque el libro completo es una declaración de profunda admiración y de amor al poeta Jesús Ramón Vera. El amor que uno siente por haber leído sus textos, que es independiente a conocer al autor.

En la primera parte de la división titulada Al poeta por ejemplo en el poema A veces la escritora dice “.../ A veces soy penas/ en la lejanía del horizonte/...”  “.../deshago mis manos/ en el fondo del barro/ con cerrojos en mis ojos/ para soslayar a la muerte/...”  “.../ donde se esconden las serpientes/ en este imbricado/ paraíso/...” UN PIE EN LA ORILLA, EL OTRO EN LOS INFIERNOS, ediciones Letras libres, 2018, pág. 17 poeta que buscaba en el barro de la orilla un motivo para evitar lo irremediable.

En el poema Así dice “.../ todos los días soñabas/ para no morir/ tu universo apoyado en pie de plomo/ ...” “.../ puñales hambrientos.../” “.../ gambeteando la incertidumbre.../” “.../ Escondida una luciérnaga/ atisba y espera/ para que no te atrape/ la oscuridad/...”  El ambiente que recorre del poema es de lucha, un hombre que a pesar de todo los avatares de la vida siempre encontraba un hilo de esperanza que no lo hacía claudicar. Eso puedo sentir en estas palabras.

En el siguiente poema va Jesús R. Vera en cuerpo completo Camino a las Antillas, la poeta dice “.../ Con los hombros vencidos/  Ramón desanda solito el andén/ camino al cielo de las Antillas/ silva y sonríe/ al compás de sus sueños/  de su soledad/ de su orfandad/...” “.../ Cada vez más/ a lo lejos/ Ramón/ solito/ siente atravesar el vacío de su alma/ con los ojos hinchados de pájaros/ con la boca hecha cartón/ el cielo se inflama de silencio.../” Pág. 21 Es una imagen poética que lo dibuja a Jesús R. Vera de cuerpo y alma. Los hombros hacia abajo no significan que haya perdido sino que están cansados de pelear muchas batallas, Ramón caminaba con los hombros bajos, pero era una forma de estar atento para la lucha como los grandes boxeadores cuando se ponen en guardia y bajan sus hombros.

El siguiente poema Caricia Leve dice “.../ Sólo necesito/ una caricia leve/ en un ángulo de mis sueños/ Quiero sostenerme/ en la muleta de mis dioses/ y hoy/ me duelen hasta/ los callos de mi sombra.../” Pág. 22. Imaginar al poeta con sus proyectos, apoyado en sus Dioses incas y pensar que ese hombre siente el dolor en el alma. El hombre necesita una palabra, una ilusión para sortear el dolor.

Desvío la mirada del libro y busco en la computadora la música del carnaval, resuenan despacio en las paredes del departamento las coplas de comparsa y vienen a mí recuerdos de gorros mayores, tumbadoras y cajeros. Lo veo al cacique levantando la mano derecha y hay un grito que se transforma en mil bocas  y se expande por las calles del barrio: ¡¡Huayra!!

 Continuo con la lectura del libro y estoy en la cuarta parte del libro titulada Ni dentro, ni fuera; en la orilla. Un apartado que ahonda en el espíritu social del poeta, su sentimiento que va hermanado con los desposeídos de este mundo, de los que viven en la orilla y aguantan los golpes de los que tienen el poder.  El poema siguiente dice “.../ ¿Con qué  engordan los peces/ cuando los mares y ríos se ahuecan?/...”  “.../ Los peces engordan/ con los desperdicios de la gente/...” Pág. 59  o en el poema Los desplazados “.../ Igual encaras el peligro de los bordes/ un pie en la orilla y otro/ en el infierno. Éstas son pequeñas muestras de las muchas imágenes que tiene este libro.  

Aleatoriamente me puedo referir al siguiente poema titulado No te dejaron ser de página 30 “.../ Si el pecho que te quemaba/ hacia olvidar tu silencio/ si tus ojos mordían el arte y el pensamiento/ si tus talleres integraban el olvido de la orilla/ ¿por qué no te dejaron ser? ¿ por qué no te dejaron hacer? Aquí hay preguntas que tienen un destinatario y es el poder de turno que no le interesó nunca el arte cuando Jesús Ramón Vera enarbolaba esa bandera.

Dejando de lado el análisis de las partes del poemario digo que el texto en su conjunto es un profundo homenaje a su obra literaria y se pueden encontrar títulos de poemas que llevan el nombre de los libros del poeta. Por ejemplo Bermejo, Subsuelo, Intiwatana (aunque su obra literaria se llama Los cofres de intiwatana)  también algunos títulos que utiliza la poeta refieren a algunos poemas de Jesús R. Vera como Imperio o El rompecabezas.

La vidala retumba por las paredes y mentalmente estoy con el poeta Jesús Vera en avenida Ibazeta, en Martín Cornejo 1271, en el teatro de Tucumán, en San Fernando del Valle de Catamarca, en Puno, el Cuzco, la Paz, en el Pozo, en Quito y nuevamente en Rosario de la Frontera. De repente caminamos de madrugada en la Quiaca y queremos volver a ver los Trenes del Sur, el singani calienta la sangre y sabemos, a esas horas, quién es quien en esta oscuridad.

Este libro de Maria Hortensia Murillo es una muestra de lo poderosa que es la poesía. La poesía de Ramón queda en la gente que lo conoció y en la que no lo conoció. Si un poeta logra esto está condenado a no caer en el olvido. La poeta desgrana su corazón para tratar de entender el amor de un poeta incondicional, de un poeta que hizo de su vida un camino que lo lleva a la alegría de encontrar un poema y a la lucha social por los desfavorecidos de la orilla. El plan del poeta era simple y grande a la vez: El Arte que llegue también a la orilla.

Termina la copla en la dirección web que miro y escucho, no hay vino, ni coca, ni polainas quizás en febrero cante el carnaval en el Barrio 20 de febrero y allí Ramón salga otra vez cantando en la memoria de todos los comparseros. Queda la esperanza de que en Rosario de la Frontera, la escuela de Arte, ese sueño de Jesús Ramón Vera, se concrete y sea la ciudad Luz del Arte. Todo esto dice el libro que acabo de leer de la poeta Mary Murillo. Cae nuevamente la tarde bajo estás cuatro paredes, setiembre ni el sol me importan quizás ahora prepare un vaso de cerveza y haga salud.

Espero que este primer libro de María Hortensia Murillo sea sólo la punta del iceberg de lo que vendrá. Éxitos y hasta la victoria siempre.

NOTI ATILIO

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