ALBERTO SZPUNBERG, SU FUEGO EN LA TIBIEZA, Ediciones Sin fin, 2020, Barcelona-España.

Libros 22 de julio de 2021 Por ATILIO ROMANO - Escritor- Prof. de Literatura
En estos días aciagos es difícil conciliar ideas para volcarlas al papel. Saber que el virus hace esfuerzos denodados para seguir aplastando vidas. Saber que en Orán, ciudad de la provincia de Salta, la peste se lleva las lágrimas de familias enteras. Nombro el lugar porque pertenezco a él pero podría nombrar cualquier ciudad del país para ejemplificar el desasosiego y la muerte. Siempre para huir de situaciones acuciantes he recurrido a la lectura y después para tener un motivo por qué luchar a la escritura.
atilio

Leo el título SU FUEGO EN LA TIBIEZA e intuyo un fuego constante, un fuego perenne, un fuego que nunca se apaga, un fuego que calienta y da vida. Abro el libro y me encuentro con que está dividido en cuatro partes tituladas Casa Allanada, Despedida, Correspondencias Baires-Salzburgo y Exilio en Masnou.

Casa allanada comienza con un poema que se titula La cocina que tiene tres partes tituladas de las siguientes maneras: I, II, III. En el I el poeta escribe “.../Este azúcar derramada sobre el suelo ya no será dulzura/ en el remolino del café que se ahondaba bajo la mirada/ pensativa:/ ninguna cucharita la invitará a viajar por los aires/ a cargo de una mano que conocía a ciegas su medida exacta/...” SU FUEGO EN LA TIBIEZA, ALBERTO ZSPUNBERG, Ediciones Sin fin, Barcelona, 2020, Pág. 23  Los versos aquí transcritos son como una fotografía que dibujan la ausencia del ser. 

El poeta ahonda más esa sensación en el siguiente poema y dice “.../ El mate, que sabe dar vueltas y más vueltas sin marearse,/ conoce la exacta cavidad de esa mano que, ahora tendida/ aún podría sostenerlo.../”  “.../ Sabría ciegamente dar vueltas a la mesa, pero abandonado/ de esa mano, pobre de él/ ahora se enfría.../” Pag. 24.  Logro ver las escena y es la de un ambiente que cuenta cómo está todo revuelto en la cocina y también cómo está quieto el cuerpo, un cuerpo inerte.

En la siguiente parte del poema puedo observar una luz de esperanza a pesar de la ausencia de la vida, la seguridad de que a el poeta lo moviliza el mañana y los sueños. El poema IIIdice “.../ como la pradera, una chispa y la hornalla se enciende/. Sólo falta el hombre que pone la pava en el fuego/ y se agacha a prender en ella un cigarrillo/ como dando/ las gracias./ Sólo falta el hombre que transformaba su fuego en la tibieza/ necesaria.../” Pag. 25 Pienso en ese fuego que cada hombre tiene en su interior, un fuego que se resiste a la opresión y a la muerte, un fuego que se llama revolución.

Desvío la mirada del libro y trato de pensar en aquellos que tenían la revolución en sus entrañas, pienso en la historia de mi país. Jóvenes que encendieron las llamas del cambio y la protesta, jóvenes que se enfrentaron a la sinrazón de las botas asesinas un 16 de setiembre de 1976. Pienso en el aire revolucionario de los jóvenes al mando del Comandante Segundo en la selva de Orán, pienso en ese periodista que junto a su fuego se transfiguró con  el monte. Pienso en el fuego del Ché que años después se transformó en leyenda para todos aquellos que, como dice el poeta, quieran encender la llama de la revolución. Pienso que hoy la revolución es Decir.

Continúo con la lectura y llego al poema titulado La Biblioteca e imagino un mueble con una innumerable cantidad de libros. De eso sobresalen los que nombra el poeta:  la Historia de Robin Hood y el libro de Emilio Salgari.

El escritor en su poema  Los Misterios de la Jungla negra dice “.../ Comprenda que aprendimos a tener sólo memoria/ para el enemigo y el amor, única memoria sin olvidos ni perdones.../” “... / y para las derrotas el ron o la muerte, y un corazón/ que nunca llegó a ser ni será jamás una costumbre.../” Pág. 33 La memoria como base fundamental para no caer en el olvido de aquellos que dieron todo por “su fuego en la tibieza”. 

El siguiente poema titulado Manual de geografía muestra en carne viva la muerte de las miles de personas que nunca fueron encontradas, hecho sobre el cual alguna vez se refirió el cruel dictador argentino diciendo “no están vivos, ni muertos, están desaparecidos”. Puedo sentir la emoción del poeta en los siguientes versos “.../El Río de la Plata, el más ancho del mundo, ocupa la mitad/ de la página ochenta y siete/ ...” “.../ baja hasta ensancharse y desaparecer/ en la mar que es/ el morir.../”  “.../ El hombre que después de años ha vuelto a abrir este libro,/ aunque tarde recuerda la lección para mañana/ y cierra los ojos un instante para repasar:/ ¿Ya se han sumado a esta línea los cuerpos arrojados/ desde un avión?/ ¿Cambia mucho el curso de un río cuando un corazón/ se deposita en el fondo de sus aguas?/ El hombre deja correr las páginas y acaricia el libro, se despide./” Pág.35

En la segunda parte titulada Despedidas se hace un balance atróz de los muertos y secuestrados por la dictadura militar argentina. Es un punto rojo en la historia del país que el poeta no quiere que quede en el olvido. Allí están todos nombrados, nombrándose y reviviendo.

El poema titulado Respuestas dice “.../ ¿Qué pasaba en el país cuando en esa madrugada de Cañuelas/ una carga explosiva sembraba por la historia los restos del/ petiso y volaban sus manos atadas su zapatilla izquierda/ sus ojos vendados.../” “.../ ¿Qué pasaba que hubo tanto silencio en el país que el ruido/ ni se oyó ni el golpe de su cuerpo contra el cielo ni sus medias al posarse como una sombra sobre el mundo.../” Pág. 47

Otro ejemplo sería el poema Lo fusilaron contra el paredón del Bajo Flores y dice “.../ Para que se borre de esta pared la sombra del pájaro/ que esta madrugada surcaba el cielo en el preciso instante,/ hará falta que la lluvia descascare la cal, trabaje las grietas/ y la tierra enrojecida vuelva a ser barro bajo la lluvia/...”  “.../Para que se borre de esta pared la sombra del pájaro/ harán falta otras manos de cal, otras manos./ Pág. 52

En la tercera parte del poemario titulada Correspondencia Baires-Salzburgo es una genial charla entre el yo poético y Mozart. El diálogo tiene un tono ameno y hablan de música, de la vida en Buenos Aires y de Viena o de lo que representa la vida del músico en el cementerio. Una conversación que en los trazos del poeta tiene arraigada una memoria. Finalmente el notable músico le da consejos sobre la vida al poeta.

Me detengo en este breve comentario y voy hacia la última parte del libro pero vana es mi insistencia en poner en palabras lo que el corazón siente en este momento. Recorro sus páginas nuevamente, lo acaricio y trato de contenerlo, ahuecar mi mano para atrapar la sensación fría y dolorosa de la muerte, de los amigos perdidos, de las esperanzas truncadas. 

Mientras tengo el libro en mi mano pasan por mi cabeza Gelman, Cortázar, Vallejos, Lorca para ayudarme a sobrepasar el dolor de los versos que acabo de leer. Castilla entonces viene a mí y me recita mi Orán Verde y veo a su gente esperanzada en un futuro mejor. Orán y el país son los frutos y el mañana. 

Setiembre ya se acerca a la primavera y quiere tirar hojas multicolores en el ambiente muy a pesar de la peste que se resiste a seguir invadiendo los hogares. Abandono mis pensamientos y vuelvo al poeta.

Alberto Szpunberg sabe a quién hay que dar en el blanco y utiliza lo más letal que se le puede dar al destino que es abordar los temas fundamentales en clave poética. Esos temas están más allá de la historia, los llamados metahistóricos como son el dolor, la soledad, la muerte que son inherentes a la humanidad. Sus poemas son y su destino será la de un poeta de letras mayúsculas de la poesía argentina. Celebro la reedición de este libro que en el año 1981 obtuvo el Premio de Poesía de la Universidad de Alcalá de Henares y hoy es memoria viva de aquellos que no están pero que quisieron un país mejor. Ojalá que en nuestra patria se reeditara y se diera a leer en los colegios y universidades.

 El libro me llega en este tiempo de incertidumbre en donde lo que vivimos es una realidad virtual y se es alguien si estás en Facebook, Instagram, Twitter, o Whatsapp , donde lo pasajero y consumista es dado como algo que vale la pena hacer. El libro llega para despertarme de esa sinrazón y decirme que es importante el ser mas que el tener y que la memoria está peleada con el olvido. Este libro ha llegado hasta mí para que diga una vez más: No hay olvido.

3357c4fb-142e-46e9-8bcc-b7ca4b243fad

 

 

Te puede interesar