CUBA: gestión estratégica en la gestión de la Covid-19

Mundo 29 de septiembre de 2020 Por Periodismo en Línea
La experiencia de gestión de la crisis sanitaria provocada por la COVID-19 tiene especial importancia, en especial en la experiencia cubana. Dio una respuesta social, científica, política y sanitaria capaz de enfrentar el desafío que la pandemia representa.
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La pandemia del COVID-19 sorprendió a todos, en el gobierno cubano exhibe un esfuerzo temprano por articular los planes y protocolos establecidos desde antes, con el funcionamiento del país, persuadido de que la primera prioridad de un gobierno responsable, es la vida de sus ciudadanos. Y no lo hace solo, sino sintiéndose parte de la respuesta regional y global a una crisis planetaria.

Desde enero de 2020, el Consejo de Ministros aprobó un Plan para la Prevención y Control del Coronavirus. Por eso cuando el 11 de marzo se detectó el primer caso, estaban creadas las condiciones organizativas y materiales imprescindibles. El gobierno convocó a todos en función de ofrecer una respuesta social, científica, política y sanitaria capaz de enfrentar el desafío que la pandemia representa.

Siete meses después de esos primeros pasos, es evidente que cada país, con independencia de su nivel de desarrollo, solvencia económica, capacidades científicas y solidez empresarial, ha actuado y utilizado modelos de gestión diferentes. Los resultados conocidos hasta ahora, derribaron el paradigma imperante y ratificaron la incapacidad del capitalismo neoliberal para enfrentar la pandemia, lo mismo que para resolver los problemas globales económicos, sociales, ambientales, de gobernanza preexistentes.

La gestión de crisis es esencialmente un problema estratégico debido a su impacto sobre la estabilidad operativa habitual, la disponibilidad de recursos económicos, la capacidad de cumplir los objetivos y de garantizar el funcionamiento futuro. Por eso, una aproximación global a la gestión de crisis debe reconfigurar la estructura de gestión (Ritchie, 2004). El contenido estratégico aporta mayor capacidad de adaptación, aunque algunos lo vulgaricen y consideren un juego global de ensayo y error.

Para gestionar una crisis se necesita tener una adecuada preparación sobre gestión de riesgos y capacidad para reconocer el entorno e identificar señales que anticipen una situación de crisis. Una importante contribución brinda la planificación de la administración, lo que incluye generar una cultura de prevención y de alineación de las estructuras y los equipos de trabajo. Para esto se necesita de la actuación coherente de los directivos  la coordinación de actores y la solución de conflictos sobre la marcha.

La experiencia cubana de gestión cuenta entre las fortalezas para enfrentar la crisis sanitaria la consagración de profesionales altamente calificados y comprometidos, muchos de ellos con experiencia internacional; la existencia de un sistema de Salud Pública universal, gratuito, inclusivo, sostenido por un sistema de atención primaria consolidado; la disponibilidad de infraestructura sanitaria y de universidades; la asignación presupuestal del Estado para financiar los gastos de salud y de asistencia social; la industria médico-farmacéutica nacional con productos innovadores, y un potencial científico con capacidad de respuesta a disímiles contingencias.

La filosofía adoptada por Cuba para gestionar las numerosas crisis que ha superado exitosamente, ha sido prepararse sistemáticamente, sembrar conciencia, construir unidad y generar alineación de los órganos de dirección/administración y de todos los trabajadores con los planes, cultivar el compromiso social y organizacional.

En otras palabras, se ha creado una cultura de resiliencia en la que todos los cubanos tenemos un lugar, un medio y el dominio de la responsabilidad que debemos asumir en dependencia del tipo de crisis. Los planes de aviso y canales de comunicación durante estos eventos, son conocidos.

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