JOSÉ ANTONIO ARCEDIANO, GROCHOWIAK, LA GARÚA POESÍA, 2016, BARCELONA-ESPAÑA.

Libros 20 de julio de 2021 Por ATILIO ROMANO - Escritor - Prof de Literatura
La rambla estallaba en pleno verano y el calendario marcaba el año 2018 y éste ni se imaginaba que el 2020 estaría marcado por una pandemia que azotaría toda la humanidad. Los transeúntes del mundo nos hacían ver un cardúmen de gente que se dirigía hacia el mar; fin del gran paseo turístico. Yo ese día recibía en propias manos el libro. Como casi siempre, en los libros, los títulos son disparadores o pequeños destellos de lo que vendrá en la lectura. Pero ese título no me sugirió ninguna imagen e instintivamente pensé en algún apellido pero mi conocimiento sobre esa palabra era completamente nulo.
atilio
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Abro el libro y me encuentro con el texto tiene cuatro partes bien definidas cuyo nombres son La idea, el reflejo, la corriente y el regreso. Cada uno tiene poemas sin títulos pero hay letras mayúsculas que marcan el camino del poema.

En el primer apartado que se titula La idea les siguen poemas que no tienen título, en el primer poema el poeta tira un nombre como alguien que expone un cuadro en la galería del mundo. “...Desde alguna ventana/del piso 19/ el ruido le despierta/...” “.../Escribe muy despacio/ la letra de su nombre/ la clave no resuelta:/Grochowiak. Y respira./” GROCHOWIAK, LA GARÚA POESÍA, 2016, BARCELONA-ESPAÑA. Pág. 13 

El poema de la página 14 dice “.../ABORRECE el salvaje/ fulgor de la mañana/...” “.../ de dónde viene, cómo ha llegado hasta aquí,/ de quién son estas manos./” Algo inexplicable hay en esa pregunta, una pregunta fundamental que nos hacemos alguna vez en la vida “por qué estoy aquí” o “quién  soy realmente”. El poema va construyendo la imagen de un hombre que se confunde con el yo poético y con el personaje de Grochowiak. Es como si de a ratos ese “yo” tomara el papel del personaje. 

El poeta nos ofrece la imagen de alguien que está en un cuarto, alguien abstraído de la vida. Alguien que quisiera dejarse estar para siempre. El poema siguiente dice “.../No sabe levantarse/ de sí mismo/. Y el lecho/ le retiene con fuerza/...” “.../Si quiere incorporarse/ le vértigo le puede:/ el vértigo de un nombre./” Pag. 16 

Muevo mi cabeza y miro el cuadro que está a unos dos metros sobre la almohada que me da descanso cada noche. Tiene el dibujo de la película Tiempos modernos. Observo cómo el personaje principal hace esfuerzos denodados para  ajustar un tornillo a la modernidad. Y pienso en los poemas que voy leyendo y creo que hay alguien que no quiere ajustarle nada a estos días porque se ha cansado de remar contra la corriente, entonces lo que hará es bajarse de ese “tiempo moderno” que lo ahoga. 

Mientras escucho una suave melodía de piano, vuelvo a mirar la hoja electrónica en donde escribo este pequeño comentario. El libro me entrega el siguiente poema “.../ Mira con esas MANOS,/ unas manos de siervo/ que nunca se rebela, que obedece y que odia,/ que olvida algunas veces,/ que resiste, tumbado, / sin gastar energías./ Mira con esas manos/ ciegas de tanto ver/ su propia destrucción./” Pág. 19   El personaje de Grochowiak que construye el poeta está ahí en el texto  aunque parezca que no hace nada y está próximo a su devastación; el personaje resiste dejándose. Esta imagen se ahonda en los siguientes versos “.../Mira con la MIRADA/ del perro que no sabe/ la longitud del mundo./ Permanece tumbado,/ llagado por las sombras,/ ajeno a la mañana./...” Pag. 21

El poeta sigue pintando la idea del personaje en su libro. Lo va configurando en un cuarto desasido del mundo y del tiempo. El yo poético se hace cargo del nombre, no lo deja morir a Grochowiak porque él sabe que al nombrarlo le da entidad y permanencia. El poema dice “... / Queda la cicatriz/ como la memoria/ drástica del dolor./ Queda el sonido lúcido,/ acuciante, de un nombre,/ un nombre abandonado/...” “.../pero que baila y baila,/ sutil, en la memoria/ de algún hombre que yace/ boca arriba/ mirando las arañas,/ las grietas en el techo,/ las manchas, los silencios/ que flotan en el aire,/ que acusan/ y desmienten:/ Grochowiak. Y se duerme./” 

Quizás Ravel con su Pavane pour une infante défunte hace que entienda más a Grochowiak y al “yo poético” de este muy buen libro. Quizás la historia que me circunda hace que los entienda más y puedo llegar a sentir el dolor de ser hombre con conciencia que no puede hacer nada por cambiar la vida de tantos seres que viven oprimidos, con hambre y ultrajados. Entiendo que le pese ser hombre, entiendo que le dé vergüenza de pertenecer a esta especie. Entiendo a Grochowiak. 

La tarde transcurre y tuve que dejar un momento la escritura para ir al patio y encontrarme con un cielo limpio. Hace mucho que no miro el cielo, ni la luna, ni las estrellas. Entiendo a Grochowiak y por eso no tengo esperanza de un futuro. Pienso que nuestra especie se come sola y que habrá algún día en que no haya nadie más a quién comer.

Vuelvo a encontrarme con el libro y estoy fijando los ojos en la segunda parte titulada Reflejo. Me encantan las citas de dos poetas que tiene ese apartado. La primera dice “Guárdate sin embargo del orgullo innecesario/ contempla en el espejo tu rostro de bufón/ repite: fui reclutado- ¿acaso no había mejores?”ZBIGNIEW HERBERT

La segunda cita dice “Todo hombre se planta, un día u otro/ desnudo y en silencio, frente al espejo./ Aquél que no lo ha hecho todavía/ desconoce el sentido verdadero/ de la palabra miedo, de la palabra hombre/”  LUBO KRAMARCZYK

En el primer poema de la segunda parte del libro encuentro la figura de un hombre que se mira amargamente. El poeta dice “... / De GOLPE la mañana,/ como un puño/ de hierro que desciende/ sobre la cara rota.../” Pág. 33  

Y así toda esa sección es un mirarse al espejo o mirarse frente a un Grochowiak. “.../ Un HOMBRE levantado/ de sí mismo, que absorbe la flagrante/ claridad esparcida/ por las telas, los muebles/ los cristales/...” Pág. 34  “.../ Un HOMBRE temeroso,/ que apunta su mirada/ a la puerta./ Un hombre que camina/ o cree que camina/...” Pág. 35  “.../ Un hombre y un espejo:/ no hay sobre la tierra/ peores enemigos./...” Pág. 36 

Intuyo que ese reflejo toca a todos los que representamos a la humanidad quienes sentimos  responsabilidad con lo que sucede en este mundo.

En la tercera parte del libro titulada La corriente es el transitar de Grochowiak por la ciudad que lo lleva como un río por sus calles. Reconoce que no pertenece a ese lugar, es un huido de la sociedad. El segundo poema dice “.../ La CALLE es otro mundo/ las aceras/ un hábitat extraño,/ un sucio ecosistema/ donde todos/ existen y no existen./ Perseveran/ en su desangelado/ repertorio/ de movimientos drásticos./...” Pág. 45

Sigo pensando lo que el yo poético ha instaurado en sus versos y son las preguntas fundamentales que en la primera parte del texto fueron formuladas dos y ahora podríamos pensar en dos más ¿Qué estamos haciendo por la vida ? ¿Tiene sentido vivir como vivimos? El poema siguiente dice “.../ Este mundo/ del Hombre,/ para el Hombre,/ sin el hombre./ Dioses secuestrados/ por el Hombre./ De hombres secuestrados/ por el hombre./ Pág. 47  “.../Nadie está a salvo. Nadie/ saldrá ileso de toda/ esta basura./ Millones de cadáveres/ escupen a diario/ la suciedad que llena/ su silencio./ Los pasos me devuelven/ a las sombras/ de mi casa desnuda./...”Pág. 48

En la última parte del libro titulada El regreso el poeta sitúa a su personaje, al ese otro yo del espejo en la ciudad que lo cobija y lo vio nacer Leszno. Crea un ambiente que tiene un aire de ensoñación y de la siguiente manera le cuenta al lector del libro cómo es esa ciudad “.../En LESZNO/ envejecen las alondras./ El sueño/ roza los balcones./ El invierno/ es un virus/ contagioso./ El frío/ se propaga/ a través/ de la mirada./ La palabra es misterio./ Y nunca/ hay unos ojos/ alumbrando/ en lo más hondo/ de la oscuridad./...” Pág. 55 
“.../ En la NOCHE de Leszno/ retumba la quietud,/ cruje el silencio/...”  “.../una bandera anuncia/ que el viento ya no existe,/ que el árbol es un sueño,/que el futuro es un templo/ clausurado./ Pág. 56  Allí en medio de esa ciudad lo veo al poeta Stanislaw Grochowiak erguido entre los versos de sus calles. 

Me paso la mano por la cara para espantar este dolor de hombre que me provoca la lectura pero a la vez estoy feliz por encontrar a Grochowiak en este libro de poemas de José Antonio Arcediano. El aire de nocturnidad, de bronca por las cosas que suceden en este mundo, de desasosiego persiguen a la escritura del poeta. Lo he visto primero en los Bosques de Wisconsin y en ...Y todos los buitres comieron de mi mano. Pienso que la poesía o que el poema que perseguimos es el que nos salva. Nos salva de la selva en que vivimos y nos ayuda a exorcizarnos de la barbarie de los días. 

José Antonio Arcediano poeta catalán sabe sacarse los dolores del alma  y entregarlos como versos en un poema. Seguramente tendremos nuevos restos de naufragios y lo leeremos como quién lee a alguien que apunta al corazón y a la vida. Celebro estimado poeta tu escritura, la bebo siempre. Salud. 

ATILIO N

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