El cambio: ¿cómo impacta en nuestras vidas?

Salud y Bienestar 11 de octubre de 2020 Por Graciela Taffarelli
La vida implica cambios constantes, de uno mismo y del entorno. Aceptar esta dinámica de movimiento puede significar un camino de aprendizajes inacabados.
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El devenir de la vida implica un movimiento constante, equilibrios y desequilibrios se suceden de manera continua. Cierto es que cambiar mientras vivimos, es una situación permanente, algunas veces menos perceptibles que otras, pero sucede.

Cuando los cambios se producen en las personas, muchas veces se puede hablar de un cambio en la mirada, esto implica una nueva forma de percibir la realidad, una nueva forma de observar y escuchar que a la persona le permite incorporar otros horizontes a sus perspectivas.

Algunos impactos del entorno pueden ayudar a generar cambios internos y viceversa. Estos cambios pueden ser conscientes o no tanto. Las personas se van modificando mientras viven. 

También puede suceder que alguien pueda auto percibirse y darse cuenta que necesitan gestionar cambios mas o menos significativos para su vida y su entorno, para poder mitigar su malestar.

Es que algunas veces el malestar se hacer presente de manera intensa, impulsando a la persona a resolver.

Los cambios corren a las personas de su zona confortable.

“Mas vale lo malo conocido, que lo bueno por conocer”, es un dicho y talvez una creencia para mucha gente que, no solo deja a la persona anclada en una situación donde se ha llegado al techo y no se puede crecer, sino que además, le quita de antemano nuevos rumbos u oportunidades.

Lo nuevo por desconocido puede generar temor.

Por este motivo muchas veces también se evaden o se obstaculizan las nuevas instancias.

Temor a no saber que hacer, como resolver, a tener que impartir imites en el entorno a no darse cuenta, pueden motivar a la persona a quedarse atrapada en un espacio sin evolución. El miedo a perder algo, ya sea en relación a la validación en el entorno o algo material y concreto, como así también el miedo a sentirse solo en los cambios, a sentir inseguridad para dominar las situaciones, a equivocarse, puede paralizar el desarrollo y despliegue del individuo.

Tener miedo al fracaso, o al error y por ese motivo decidir no cambiar

También el sentimiento de culpa puede colaborar en el estancamiento de una persona. Sentir que su cambio puede perjudicar o desacomodar a otros puede hacer que la persona, desista de modificar lo que necesita.

Atreverse, aceptar y gestionar los cambios.

De acuerdo a como la persona se perciba a sí misma, como se valore, la confianza que se tenga, podrá en mayor o menor medida animarse o afrontar los cambios necesarios para resolver aquello que necesite resolver o para gestionar aquello que colaboren con su bienestar.

Elegir “no cambiar”, cuando se hace necesario, puede significar también, el querer escapar de algunas verdades. No intentar para no ver lo que oportunamente hay que ver.

La propia autenticidad es el camino por el cual podemos transitar nuestros cambios, ver como fluyen naturalmente, para ello animarse a ser quien en verdad uno es, es el punto de partida.  Abrirnos a nuestra propia imagen y crear las circunstancias para ser felices y auténticos, nos lleva a múltiples cambios, pequeños, grandes, simples y profundos, libres de culpas en medio de libertades responsables.

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Graciela Taffarelli.
Consultora Psicológica.

Graciela Taffarelli

Nacida el 14 de abril de 1960 en C.A.B.A.
Consultora Psicológica. Especialista en desarrollo personal.
Fundadora del Movimiento Contagiar Salud.
Docente.
Comunicadora en medios.

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