Comunicación, interacción y tapaboca una nueva forma de vernos y relacionarnos.

Salud y Bienestar 18 de octubre de 2020 Por Graciela Taffarelli
La pandemia, también trajo consigo cambios en la comunicación diaria. El tapaboca, propone algunas formas diferentes para entendernos. Recuperar información, entendimiento y empatía con los otros requerirá de ciertas acomodaciones actitudinales.
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El barbijo, es uno de los elementos de protección significativa en estos tiempos de pandemia. El uso generalizado en la sociedad y en los diferentes espacios que la interacción humana propone, ha logrado que las personas adopten el uso de este elemento en la vida cotidiana, como una medida más de prevención, y en muchos casos, son las mismas personas las que exigen a otras que se coloquen dicho elemento cuando circulan, ingresan a un lugar o se ubican relativamente cerca.

Hoy, en general, cuando las personas se trasladan en los espacios fuera de sus propias casas, la percepción de la identidad de “los otros”, es diferente. 

El rostro, es una fuente de gran percepción y expresión consciente e inconsciente. Si bien el resto del cuerpo expresa, el rosto posee una gran riqueza comunicacional a través de la gestualidad, si bien los ojos son un punto destacado en la expresión, la boca también tiene un papel relevante al momento de expresar el propio sentir. 

Tapar la boca, ha hecho que se pierdan muchas expresiones, algunas pueden resultar significativas, entre ellas la sonrisa, y en especial todos aquellos gestos que signifiquen aprobación o consentimiento. 

La percepción propia, también ha cambiado.

Las personas que hoy se encuentran interactuando con otros bajo estas nuevas consignas, pudieron reconocer que muchas veces, necesitan esforzarse para comprender al otro. Por ejemplo, surge la necesidad de mirar a los ojos a las personas, intentando captar algún detalle mas de lo desee expresar. También es necesario agudizar la escucha, ya que, a muchas personas, se les dificulta hablar con barbijo, incluso, el tono de voz puede cambiar, el ritmo y la entonación con la que habitualmente se habla, también puede resultar diferente.

A todos estos aspectos, se suma el hecho de que cada una de las personas, se encuentra aún particularmente pendientes de que su taboca no se resbale, no le ajuste demasiado, les tape la nariz, etc., retirando así muchas veces la atención de la comunicación en sí.

El tapaboca y las emociones.

Tener que llevar la boca tapada, para algunas personas, puede generarles un sentimiento de confianza interna, sentir que se está “a salvo”, especialmente cuando ven que con quienes deben interactuar, también llevan su tapaboca. Sin embargo, el tapaboca puede ayudar a sentir desconfianza, al perder registro del rosto y su plena expresión de la persona que se tiene delante.

No poder observar la sonrisa que habilita, aprueba, acepta, puede generar cierta inquietud o incomodidad en algunas personas.

También en relación a la historia y a cierto tipo de experiencias vividas, el hecho de tener que llevar un tapaboca, puede provocar en las personas sentimientos de angustia, represivos, de irritabilidad, impotencia, etc.

Otros pueden sentir que se acaloran o que les falta el aire, sentir cierto temor o preocupación.

Nuevas formas, nuevos códigos para relacionarnos.

En estos tiempos se hace necesario, agudizar la observación y la escucha, para poder comprender y empatizar con los otros. También, puede hacerse necesario, darse tiempo para el entendimiento. Quizás haya que explicar más, poner más palabras, de tal forma que se asegure lo que se quiere comunicar. 

Mucho nos hemos quejado en la última década, respecto a que las personas, debido al uso permanente de los celulares, poco se miraban a los ojos, haciendo poco contacto visual en las comunicaciones. Hoy, la pandemia nos pone nuevamente en un punto donde el contacto visual, vuelve a tener un sostén relevante en la vida cotidiana fuera de nuestras casas, y en relación al celular y su manipulación, considerando la prevención y cuidado de la salud, es conveniente que “se lo deje guardado”, o se lo manipule lo menos posible, cuando tenemos la oportunidad de estar frente a frente.

Nada se queda como está, todo seguirá en movimiento, sin embargo, es valioso ir rescatando los aprendizajes del camino.

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Graciela Taffarelli.
Consultora Psicológica
 

Graciela Taffarelli

Nacida el 14 de abril de 1960 en C.A.B.A.
Consultora Psicológica. Especialista en desarrollo personal.
Fundadora del Movimiento Contagiar Salud.
Docente.
Comunicadora en medios.

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