Perder el trabajo en épocas de pandemia.

Salud y Bienestar 14 de noviembre de 2020 Por Graciela Taffarelli
Perder el espacio laboral en un contexto de pandemia, puede significar para la persona un sentimiento de gran desasosiego o una oportunidad para iniciar un cambio. Todo depende de como mire lo que le acontece y como percibe la realidad que la rodea.
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A la angustia y el temor de la enfermedad en estos tiempos, se viene sumando otra angustia que no resulta menor, ya que de un empleo dependen los ingresos económicos de una persona y que en la mayoría de los casos ese ingreso, representa un sostén no solo en medio de esta situación que estamos viviendo mundialmente, sino que también, representa la seguridad que la economía puede implicar en la vida de un individuo y/o su familia.

Perder el empleo siempre representó una incertidumbre, pero en estos tiempos , parecería que además colabora con el desasosiego que puede representar la supervivencia, la falta de atención a la salud, la incertidumbre de no saber de que manera se puede alguien recomponer o rehabilitarse en una circunstancia de semejante pérdida, dentro de un contexto actual, donde imperan necesidades de todo orden.

La falta de empleo puede hacer aflorar ciertos malestares en el orden de lo emocional.

Estos malestares además, pueden obstaculizar el proceso de resolución de la problemática, debido a ciertas actitudes que el individuo va desarrollando, 

Cuando se vive una situación como injusta, el enojo y la rabia e incluso el resentimiento, pueden ser sus manifestaciones, que probablemente lleven a la persona a reacciones algunas veces hostiles, de rechazo, de poco entendimiento, et..

La autoimagen, también puede verse dañada en una situación donde alguien no se ha sentido a la altura de las circunstancias. Es entonces cuando la auto desvalorización aparece y la confianza en sí mismo se desvanece.

Ante la evidente pérdida, el sentimiento de frustración también puede surgir, más aún, cuando la posibilidad de encontrar un nuevo rumbo no se hace visible rápidamente. 

La tristeza, y hasta incluso el dolor de no tener acceso a lo que se tenía y la incertidumbre de no conocer cómo se continuará, pueden significar de gran peso para superar este momento que aparece como desfavorable y que puede tentar a la persona a un aislamiento mas acentuado.

También el miedo puede presentarse de diversas formas, bloqueando, replegando, aislando a la persona y de alguna manera deteniendo un proceso de avance o resolución del tema.

Esta situación dolorosa también puede manifestarse en malestares físicos.

Alteraciones en el sueño, alteraciones en el apetito, tensión muscular, aceleración del ritmo cardíaco, sudoración, dolores de estómago, de cabeza y otros, provocados en su mayoría el estado de ansiedad en que la persona se encuentra, son parte de los malestares físicos que pueden presentarse.

La angustia que genera una pérdida, conllevará a un proceso tan particular como la persona.

Es en circunstancias condicionantes y hasta limitantes como puede significar el hecho de perder el espacio laboral, donde se pone a prueba, la mirada de cada ser humano, su integridad, sus características personales, su entorno y su historia.

Cuanto antes pueda reconocer cual es la situación real y aceptarla, será más fácil que pueda ver en el horizonte las alternativas que tiene.

Es decir, que, si se pone la mirada solo en lo perdido, quedará poco ánimo y espacio para la búsqueda de lo nuevo. 

Ver una situación de este orden como una oportunidad de un cambio beneficioso, como un desafío, como un momento que quizás represente un antes y un después, en donde el después pueda ser mejor aún, va a requerir de cierta templanza y valentía para afrontar algunas transiciones o transformaciones.

Recrearse a uno mismo y sus circunstancias requiere de una acertada percepción de la realidad y de la autoconfianza. Aquí puede estar encerrado el secreto de como superar lo que acontece y ver el horizonte.

Cuando la salida no se encuentra, es necesario saber que siempre hay por donde ir, pedir ayuda a los afectos o buscar una ayuda profesional también puede significar el paso para encontrar el camino de las soluciones.

Iniciar la nueva búsqueda, llevará un tiempo algunas veces difícil de estipular, pero puede conducir a un camino de nuevos alientos, intentos y aprendizajes que nos conecten en definitiva con la satisfacción de los nuevos logros.

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 Graciela Taffarelli.
Consultora Psicológica.

 

Graciela Taffarelli

Nacida el 14 de abril de 1960 en C.A.B.A.
Consultora Psicológica. Especialista en desarrollo personal.
Fundadora del Movimiento Contagiar Salud.
Docente.
Comunicadora en medios.

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