A 38 años del histórico recital de Charly García en el estadio de Ferro

Íconos de la Música 26 de diciembre de 2020 Por Candelaria
“No bombardeen Caballito”: Un show que quedaría en la memoria de toda una generación. El recuerdo de la primera noche en la que debutó y brilló como solista
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El domingo 26 de diciembre de 1982, Charly García pedía que no bombardeen el centro geográfico de la ciudad de Buenos Aires. En un pasaje de su emblemática canción en la que ironizaba sobre la Guerra de Malvinas y un posible ataque a la capital argentina, el cantante rogaba que los misiles no cayeran sobre el estadio de Ferro Carril Oeste, donde a esa altura estaba terminando un concierto épico. Segundos después de la súplica, efectivamente los misiles impactaron en lo que fue un magnífico show de efectos especiales que dejó a todos con la boca abierta.

Hay al menos dos razones para afirmar que fue un recital histórico el que hoy está cumpliendo 38 años. La primera es que se trató del primer concierto solista de García con semejante marco -ya había tocado en Córdoba, Rosario y La Plata días antes, pero sin dudas Ferro tenía otro despliegue-; y la segunda, fue el primero de un músico de rock argentino en un estadio de fútbol. Ese día presentaba su disco doble Pubis Angelical/Yendo de la cama al living, siendo el comienzo de su carrera como solista.

Las crónicas de la época indican que esa noche llegaron más de 25.000 personas hasta la cancha de Ferro para ver al hombre del bigote bicolor, quien desplegó un repertorio que ya contaba con varios hits. “Yendo de la cama al living”, “Quizás porque”, “Desarma y sangra”, “Pubis angelical”, “Canción de 2×3″, “No llores por mi Argentina”, “Hipercandombe”, “Yo no quiero volverme tan loco” e “Inconsciente colectivo” fueron algunas de las canciones que se escucharon en Caballito.

El concierto fue grabado por Canal 9 bajo el título de “Los exclusivos del 9” y transmitido -en diferido- con la conducción de Juan Alberto Badía y el acompañamiento del propio Charly, quien analizó su performance en diálogo con el locutor.

García llegó al escenario vestido de rosa en un Cadillac del mismo color, acompañado de su banda, que estuvo integrada por Gustavo Bazterrica, en guitarra; Andrés Calamaro, en teclados; Willy Iturri, en batería; y Cachorro López, en bajo. Menos Iturri, todos eran miembros de Los Abuelos de La Nada, grupo que fue soporte de Charly esa jornada junto a la banda Suéter. El show duró más de dos horas y contó con las participaciones de Mercedes Sosa, Nito Mestre, Pedro Aznar y León Gieco. 

Claramente un hecho icónico fué la interpretación de “No bombardeen Buenos Aires”, dado que contó -como anticipábamos al comienzo- con un show de proyectiles que impactó en la escenografía de Renata Schussheim. La empresa Trentuno se encargó de los efectos especiales que quedarían en la memoria de la gente que estuvo en el estadio y también de la que siguió el show por televisión, dado al impresionante despliegue que significó para la época. No era común ver en un estadio de fútbol como los proyectiles “volaban” largos metros para impactar en el decorado de un escenario, el cual concretó con una frase que quedó en la historia gracias al genial juego irónico de Charly: “No bombardeen Caballito”.

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