A 29 años de la muerte Atahualpa Yupanqui

El compositor y cantante argentino falleció el 23 de mayo de 1992, en la ciudad de Nimes, al sur de Francia. Recordamos su vida.

Héctor Roberto Chavero, más conocido como Atahualpa Yupanqui fue uno de los artistas más reconocidos nuestro país. Nació en una posta rural en el medio del campo de Pergamino y Colón, en la provincia de Buenos Aires.  Pasó gran parte de su niñez y adolescencia en Tucumán donde empezó a forjarse como artista mientras iba conociendo paisajes, la música y los instrumentos autóctonos de nuestras tierras.

En 1932, el joven Atahualpa se vio involucrado en un hecho político violento: el levantamiento armado promovido en La Paz, Entre Ríos, en contra del gobierno de Justo. Sin embargo, el golpe no tuvo éxito y tuvo que buscar exilio en Uruguay y el sur de Brasil. De aquel Yupanqui alzado fusil en mano contra Justo poco se habló después, pero dejó testimonio de ese hecho en un poema de factura mayor: "El Paso de los Libres".

En 1934 regresó al país y se instaló en Rosario, Santa Fe. Un año después, regresó a Tucumán donde se instaló en Raco y, desde allí, anduvo por Salta, Catamarca, Buenos Aires, los Valles Calchaquíes y Bolivía tocando sus canciones. En 1942 se casó con la pianista y compositora, Nenette Pepi, con la que convivió los siguientes 48 años.

Afiliado y militante del Partido Comunista, Yupanqui sufrió la censura durante la presidencia de Juan Domingo Perón. Fue detenido y encarcelado varias veces. Lo que lo llevó a exiliarse, en 1949 en Francia. Un encuentro con Édith Piaf le permitió actuar en París e inmediatamente después firmó contrato con Chant du Monde, la compañía que grabó su primer LP en Europa, "Minero soy", con el que ganó el primer premio al mejor disco de la academia Charles Cros.

En 1952 regresó a Buenos Aires, donde rompió su relación con el partido comunista y comenzó  a recorrer el país. Puso música a las películas “Horizontes de Piedra”, en 1956, y “Zafra”, en 1959, en las que también actuó.

Nenette fue la compositora de gran parte de las interpretaciones más famosas de Yupanqui. Esas obras están firmadas por un poeta inexistente: Pablo del Cerro. Según explicó más tarde Yupanqui, Nenette no quiso firmarlas con su nombre porque el machismo de la época haría que fueran rechazadas si su autora era una mujer. Entre esas composiciones figuran temas enormes del repertorio de Yupanqui, como "Baguala del pobrecito", "Chacarera de las piedras", "El arriero va", "El alazán", "Indiecito dormido", "Payo Solá", "Vidalita tucumana", "Zambita del buen amor" y muchas otras.

En 1976, el artista volvió a radicarse en París, luego que la dictadura prohibiera sus temas. Con el regreso de la democracia, a mediados de los años ochenta presentó varias obras en el famoso café concert y galería La Capilla, en Buenos Aires.

En 1985 obtuvo el premio Kónex de brillante como mayor figura de la Historia de la música popular argentina y, en 1986, el Gobierno de Francia lo condecoró como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras. En 1987 volvió a Argentina para recibir el homenaje de la Universidad Nacional de Tucumán. En 1989 debió internarse en Buenos Aires para superar una dolencia cardíaca, pese a lo cual en enero de 1990 participó en el Festival de Cosquín. Sin embargo, a los pocos días Yupanqui viajó a París para cumplir con un contrato artístico.

En 1992, Yupanqui volvió a Francia para actuar en la ciudad de Nîmes, donde se indispuso y falleció el 23 de mayo de 1992. Por su expreso deseo, sus restos fueron repatriados y descansan en Cerro Colorado bajo un roble europeo. 

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