"Síndrome de la Fortunata", que padecería La China Suárez

Farandula 20 de octubre de 2021 Por Periodismo en Línea
El historial de escándalos amorosos de la tercera en discordia entre Icardi y Wanda Nara, podría explicarse desde este síndrome por la fijación de la actriz con los hombres casados.
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Síndrome de Fortunata, conocido popularmente como la “atracción por el hombre prohibido”.  Se trata de una patología o un cuadro psicopatológico que se centra en la dependencia emocional que ciertas mujeres tienen hacia hombres casados con una fuerte dependencia hacia la persona en cuestión. 

Es un fenómeno social que, en la mayoría de los casos, tiene síntomas como los rasgos de ansiedad, la baja autoestima, trastorno de la personalidad y sentimientos ambivalentes.

“Desde el punto de vista de la mujer, el amor explica la atracción y no se da cuenta del papel que pueda tener el hecho de estar soltera para explicar la mutua atracción; la mujer parece pensar sencillamente que ‘ha sido una desgraciada y una lamentable coincidencia el hecho de que el hombre del que se ha enamorado esté ya casado’”, afirma el autor Engelflügel Tuch en una investigación lanzada en 2002.

La psicóloga Mariana Verdiglione,  define que este tipo de actitudes indica que se trataría de un comportamiento psicopático. “No le importa nada del otro, solo le lo que ella quiere. Tiende a victimizarse y a limpiarse de la culpa... A desentenderse de la situación, miente y manipula”, dijo.

“No siente empatía por el otro, no le importa nada más que su objetivo. pareciera encontrar el placer y el goce en la búsqueda de lo prohibido: un hombre casado”, sentenció.

¿De dónde surge el término? el escritor español Benito Pérez Galdós, en una de sus novelas más populares, “Fortunata y Jacinta”, hacía referencia con precisas descripciones psicológicas sobre los devenires afectivos y las manías de su protagonista, que han permitido inspirar lo que hoy se conoce como “el síndrome de Fortunata”.

“Tu marido es mío y te lo tengo que quitar… Pinturera… santurrona… ya te diré yo si eres ángel o lo que eres… Tu marido es mío; me lo has robado… como se puede robar un pañuelo. Dios es testigo, y si no, pregúntale… Ahora mismo lo sueltas o verás, verás quién soy…”, describe la pieza literaria.

 
 

 

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