¿Cuál es la diferencia entre afonía, disfonía y ronquera?

Salud y Bienestar 29 de julio de 2021 Por Ani
Son grados diferentes de un problema: forzar las cuerdas vocales.
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Muchas veces cuando tenemos la voz ronca decimos que estamos afónicos. Es un error. Lo que tenemos es ronquera o disfonía. Disfonía es como se conoce médicamente la alteración de la voz por irritación de las cuerdas vocales. El prefico “dis” significa desequilibrio. La afonía significa la ausencia total de voz. Se tendría que utilizar cuando no sale nada de voz, aunque solemos usar mal el término.

CÓMO PASA DE DISFONÍA A AFONÍA

La evolución de la disfonía a la afonía es gradual. La afonía es el paso último, cuando la situación se complica tanto que ya no sale voz. Los principales motivos por los que vamos sufriendo una merma en la voz son:

  • La inflamación de la laringe (laringitis) y por tanto de las cuerdas vocales. “Se fuerza mucho la voz y provocan esa inflamación, las cuerdas se hinchan”, explica el doctor Oliver Haag, jefe del servicio de Otorrinolaringología del hospital San Joan de Déu, de Barcelona.
  • Reflujo de los ácidos estomacales. Si suben, estos ácidos acaban irritando las cuerdas vocales o provocan una tos que las irrita.
  • Las infecciones víricas, como los resfriados tradicionales, pueden también irritar e inflamar las cuerdas.
  • Una hemorragia en las cuerdas vocales.
    En este artículo, tratamos todas las causas más en profundidad.

¿POR QUÉ SE PIERDE LA VOZ?

Puede haber tanta inflamación en las cuerdas vocales que ya no salga la voz. Por una parte, esa inflamación hace que la parte de delante de las cuerdas no vibren. Por otro, en la parte posterior queda un espacio que no llega a cerrar bien y por eso se escapa el aire sin llegar a producir sonido. “La combinación de estos dos elementos hace que no se consiga articular sonidos inteligibles por más que nosotros apretamos lo más posible las cuerdas vocales para lograrlo”, dice el doctor Haag. Las cuerdas vocales son dos músculos elásticos y resistentes, que como otros músculos del cuerpo hay que calentar y cuidar para que no se lesionen. Al hacer una exigencia estamos perjudicándolos. Si no le ponemos remedio, el problema va a más.

CÓMO TRATAR LOS PROBLEMAS VOCALES

La disfonía o ronquera y la afonía, son dos grados del mismo problema. Por tanto, la solución también es la misma. “Hay que desinflamar las cuerdas, para ello contamos con medicamentos, pero primero hay que probar con reposo”, explica el otorrino. Lo principal es no forzar la voz. “Se crea un círculo vicioso, las cuerdas inflamadas las forzamos más para poder hacernos entender y conseguimos que se hinchen más”, advierte.

  • No hablar en susurros. Susurrar es juntamente lo contrario de lo que se tendría que hacer. Susurrando se aprietan más las cuerdas vocales y se causa más disfonía. “La gente tendría que intentar hablar con normalidad, con la voz que le sale”, dice el doctor Haag.
  • El mejor tratamiento es el reposo total, hablar lo menos posible.
  • Tomar vitamina A, que regenera y repara los tejidos, como los lácteos, la zanahoria, el brócoli o las espinacas.
  • Tomar vitamina E, que estimula las defensas, también las espinacas y el brócoli, y las nueces o la palta (Aguacate).                                                                                                                                                                        

CÓMO EVITAR LA AFONÍA Y DISFONÍA

Siempre que pensamos en problemas vocales, nos vienen a la cabeza los cantantes y actores como los que más sufren. Aunque no dejan de ser una minoría. Hay un sector muy amplio de la población que puede verse afectada. De hecho, toda la gente que debe hablar mucho rato en voz alta, sobre todo profesores, guías y personal que atiende al público. El principal problema es que la mayoría desconocen como cuidar la voz, que es su principal herramienta de trabajo.

La recomendación para este grupo es:

  • Recuperarse, que den pausas de reposo y aprovechar los descansos también para dejar de hablar.
  • Hidratarse: beber al menos dos litros de agua al día. Ni muy fría ni muy caliente.
  • Practicar una buena proyección de la voz. “A veces son malos hábitos, y cambiando hábitos de fonación y respiración se puede educar para que no vuelva a pasar”, aclara el doctor Haag.

LA POSTURA INFLUYE

La voz la generamos con todo el cuerpo. Somos un instrumento completo de fonación. Por eso también podemos tener posturas nocivas que nos perjudiquen la voz.Una mala alineación entre cabeza, cuello y columna, puede influir en la posición de la laringe y la faringe. Eso afecta a la resonancia de la voz, se escucha menos y obliga a hablar más alto, a forzar más.

  • Es malo estirar el cuello, con la mirada hacia arriba para que se nos oiga más. Fíjate que los cantantes van rectos como modelos o inclinan levemente la cabeza hacia abajo.
  • Es malo ir jorobado y con los hombros caídos hacia adelante, y lo contrario, con los hombros demasiado hacia atrás, como un soldado. Deja los hombros relajados, como si llevaras una mochila.
  • Es bueno una posición como si fueras un portero a punto de recibir una pelota. Con las rodillas ligeramente flexionadas y la espalda recta.

LA VOZ TAMBIÉN ENVEJECE

La edad es otro elemento que hay que tener en cuenta. Como los otros músculos del cuerpo, el paso del tiempo también pasa factura por las cuerdas vocales. La elasticidad y el rendimiento se pierde con los años. Por eso no es extraño que notemos un cambio en la voz, sobre todo de gente que la ha forzado mucho. A medida que envejecemos, el calentamiento vocal y evitar las sobrecargas se hace más necesario.

Ani

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