La "Gripe Española". Inicio y fin del antecedente de pandemia mas letal del siglo XX

Historia 18 de mayo de 2020 Por Facundo Hache
Haremos una breve reseña de la “Gripe Española”, la pandemia que mas vidas se cobro durante el siglo pasado, a modo de antecedente del COVID 19 que nos azota actualmente.

  En esta nota, abordaremos una de las epidemias más mortales por las que transitò el mundo moderno y su incidencia en nuestro país. La gripe española fue la mortal pandemia causada por el  virus Influenza A del subtipo H1N1Desde enero de 1918 a diciembre de 1920, infectó a un estimado de 500 millones de personas, cerca de un cuarto de la población mundial por ese entonces. La gripe pudo haber matado a 25 millones de personas en las primeras 25 semanas. Estimaciones más antiguas indicaban que murieron entre 40 y 50 millones de personas.(1)

   Sin embargo, gran cantidad de países no disponían de un servicio sanitario capaz de recoger datos fidedignos y muchos de los muertos no fueron contabilizados; por esta razón estimaciones actuales mencionan entre 50 y 100 millones de víctimas.

  Recibió el nombre de gripe española debido a que la pandemia ocupó una mayor atención de los medios de comunicación en España con respecto al resto de Europa, ya que al no estar involucrada en la primer guerra mundial, no se censuró la información sobre la enfermedad. Aunque el origen del virus se acepta que fue en Estados Unidos, durante el 4 de marzo de 1918 en Camp Funston, uno de los campamentos militares establecidos en Kansas tras el comienzo de la I Guerra Mundial donde se registró el primer caso. (2)

  La expansión del virus se traslado desde Estados Unidos, quienes estaban enviando tropas durante la primera guerra mundial a Europa,  Tras registrarse los primeros casos en el viejo continente, al parecer en Francia, la gripe pasó al Reino Unido, después a Italia, más adelante cruzó a Alemania y por último a España, un país neutral en la guerra que no censuró la publicación de los informes sobre la enfermedad y sus consecuencias, pese a ser un problema internacional, se le diera este nombre por parecer en las informaciones de la época que era el único país afectado. (3)

  Una vez establecido en la mayoría del territorio europeo, con los procesos migratorios de principios del siglo XX a otros continentes, el virus no tardó en llegar hasta nuestro suelo. 

   La “gripe española” en la Argentina:

  Según el censo argentino realizado en 1914, Argentina contaba con una población de 7.885 237 habitantes. Siendo la ciudad de Buenos Aires la más poblada, contaba con un millón y medio de habitantes. En mayo de ese año aparecieron en el diario La Nación las primeras noticias sobre la “gripe española” (4)

  Emilio Coni, prestigioso medico argentino, ya denunciaba: “En noviembre de 1918, que unos 400 000 enfermos de gripe habían sido atendidos en Buenos Aires”(5). Los registros del Departamento Nacional de Higiene mostraban que la gripe había pasado de ocasionar el 0.7% de las muertes por afecciones respiratorias en 1917 a ocasionar el 19.1% en 1919, mientras que, en los mismos años, la TBP había causado 26.7% y 19.1% de esas muertes, y otras afecciones broncopulmonares, 29.8 y 28.0%, respectivamente. (6)

“La gripe había llegado a Buenos Aires desde Europa en los barcos cargados de inmigrantes. Al parecer, el primero en traerla fue el Demerata, que partió de Portugal y recaló en Río de Janeiro (donde la epidemia ya era muy fuerte) antes de llegar a Buenos Aires. El primer caso registrado, un tripulante de ese barco, fue atendido en el Hospital Muñiz”. (7)

  Como en Europa, la epidemia se presentó en dos oleadas principales. La primera, ocurrida en la primavera de 1918, provocó 2237 muertes, número no habitual, ya que en la epidemia estacional anterior solo se habían registrado 319. Pero en la segunda oleada, en el invierno 1919, fueron 12760 las muertes registradas (8). La gripe afectó más a las provincias pobres del Norte, hacia donde se fue extendiendo, al parecer por tren, desde Buenos Aires. 

“Carbonetti describe una relación directa entre porcentajes de analfabetos y tasas de mortalidad por gripe en 1919 . Las áreas del país con menor analfabetismo también tendrían mejores condiciones sanitarias, más médicos y hospitales”.(9)

  Después que la segunda oleada letal ocurrió, en el final de 1919. Los nuevos casos que  aparecían fueron disminuyendo. Esta situación se le atribuía a las rigurosas medidas sanitarias e higiénicas que se tomaron desde el estado argentino.

 ¿Cómo eran los síntomas?

  El investigador español Santiago Mata describió alguna sintomatología presente en la mayoría de los infectados en sus investigaciones:

“Una vez el virus en el organismo del infectado, producía que el sistema inmunológico más fuerte atacaba el virus como un tsunami. Mataba el virus y las células saludables del cuerpo. Casi como una enfermedad auto inmune, así como sucede con el Coronavirus. Las personas sangraban por los ojos, nariz, oídos, estaban azules por causa de la falta de oxigenación, presentaba fiebre que superaba los 39 grados, pulsaciones que superaban las 140 por minuto, agotamiento extremo, Entre cuatro y seis horas tras los primeros síntomas los pulmones del paciente ya comenzaban a segregar exceso de líquido, si entre las dieciocho y veinticuatro horas no remitían los síntomas sobrevenía la muerte.” (9)

  ¿Qué medidas se tomaron frente a la pandemia?

  Como punto de partida, hay que señalar que la gran epidemia de fiebre amarilla de fines del siglo XIX, había alertado a las autoridades sanitarias de nuestro país. El higienismo era la corriente predominante para el mejoramiento de las condicione sanitarias en las grandes ciudades (10), y  por ese entonces las grandes  ciudades de Argentina era consideradas dentro del grupo de las “higiénicas” del mundo. 

  En octubre de 1918 se decidió a empezar a efectuar rigurosos exámenes de salud a los inmigrantes que llegaban en barcos procedentes de Europa, e internar en cuarenta un lazareto (Hospital o edificio donde solo se tratan enfermedades infecciosas) en la isla Martín García a aquellos que presentaran síntomas de gripe. (11)

“Además de evitar reuniones en lugares cerrados, se suspendieron las clases en escuelas primarias y secundarias, se prohibieron los espectáculos públicos, se clausuraron teatros, y circos“.(12)

  Como prevención se hacían desinfecciones con fenol, cresol, soluciones de hipoclorito de sodio o de bi cloro de mercurio en lugares públicos, oficinas y tranvías. También se usaba naftalina y sulfato de cobre. Se prohibió escupir en el suelo. Se recomendaba desinfección de boca y garganta con soluciones de agua oxigenada que también se usaba en inhalaciones. (13) Pero el antiséptico más popular contra la gripe era el alcanfor, que llego a escasear seriamente como ocurre en el contexto actual con el alcohol en gel. Hasta la prensa, las radios y hasta los tangos se ocupaban de las precauciones contra la “gripe”. (14)

  También había un tratamiento que consistía en dieta, antisepsia de garganta, pequeñas cantidades de codeína para la tos y aceite alcanforado. También se aplicaban vacunas anti-neumococos, que eran producidas con células enteras de bacterias muertas de neumonía, en el instituto bacteriológico  (Hoy instituto nacional de enfermedades infecciosas, ANLIS Carlos G. Malbran), aquí también se producía suero anti-neumococo.(15) Estas vacunas y sueros fueron muy empleados en el mundo entero como únicos elementos para la profilaxis y el tratamiento, hasta el advenimiento de las sulfamidas y la penicilina.

  Aunque a lo largo de esta nota podemos percibir que en ciertos pasajes de la misma, se va difuminando la certeza de que estamos hablando de un episodio histórico de principios del siglo pasado, y pareciera que haríamos referencia al contexto actual de pandemia COVID 19, solo podemos llegar a modo de conclusión, de que al parecer la historia de la humanidad (como postulan la teoría del retorno) siempre resulta ser cíclica y no lineal. ¿Estaremos condenados a repetir estas pandemias?

 

Fuentes y referencias: 

(1), (2) y (3):  Duncan, Kirsty (2003). Hunting the 1918 Flu: One Scientist's Search for a Killer Virus. University  of Toronto Press. p. 304. ISBN 0802087485.

(4), (5), (7) y (9 ):  Carbonetti A. “Historia de una epidemia olvidada”. La Epidemia de gripe española en Argentina, 1018-1919

(6), (8) (10), (11) y (12):  Bortz J. 1918: La gripe en Buenos Aires. LA sociedad porteña en crisis. Americania. Rev Est. Latinoam (Sevilla) 2017;6: 230 -61

(13), (14) y (15): Rivero- Dolores MD, Carbonetti A: “La gripe española” en perspectiva médica. Los brotes de 1948-1919 en la escena científica Argentina. Rev Cienc Salud 2016, 14:281-93

(9):  Mata, Santiago (2017). “Como el ejército americano contagió al mundo la gripe española”. Madrid, ediciones Amanecer. ISBN 9781521858219.

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