¿Dueños o esclavos de nuestras palabras?

Salud y Bienestar 31 de agosto de 2019 Por Andrea Yacuzzi
Las palabras más allá de su significado semántico tienen un valor según la intención cuando o cómo las decimos, y creo que es mucho más potente esto y de lo cuál debemos ser conscientes.
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Palabras sólo palabras - Lo relevante es el valor que le damos

Voy a comenzar contándoles una pequeña anécdota que me dio la idea de escribir sobre este tema. Estoy yendo al baño y me cruzo con mi hija y le pregunto si salía de allí y ella automáticamente me responde... uy me olvidé de tirar la cadena. Ante esta respuesta y por qué se los cuento, es que me sorprendió, ya que en sus 9 años no sé si ha visto algún baño que todavía tenga cadena para tirar, en general tienen botones. Pero vamos a lo que nos incumbe. El lenguaje que usamos es muy importante ya que indirectamente habla de nosotros. Y cómo a veces usamos de manera inconsciente las palabras/frases que fuimos aprendiendo con el correr de nuestra vida. Por eso los invito a reflexionar sobre esto. En el título puse si somos dueños o esclavos de nuestras palabras refiriéndome que muchas veces decimos cosas por repetición, por costumbre o simplemente porque nunca nos cuestionamos su valor, y digo su valor, porque a su significado seguro lo sabemos. En el ejemplo de mi hija a lo sumo alguien podría reírse de la expresión y ella entender por qué y corregir su expresión o elegir reírse cada vez que lo diga, pero hay palabras que, si afectan, a quién las dice o a quien las recibe. Por eso tomar consciencia de que las palabras no son inocentes, sino que siempre están cargada de una intención, nos hace responsable de lo que decimos y aprendemos a ser cuidadosos al abrir la boca, ya que sabemos que hablar tiene sus consecuencias. La palabra por si misma no tiene un valor, si un significado, el valor se lo ponemos nosotros cuando le ponemos intención, sentimientos, emociones. Cuando decimos algo con soberbia, con amor, con indiferencia, con simpatía, con gracia, con ironía … y podría seguir. Por ejemplo, para ser más gráfica. Decir gorda a alguien puede sonar gracioso cuando una amiga se lo dice a su amiga flaca, o un chico a su novia como gesto de cariño, pero sueña diferente si se lo gritan a una chica excedida de peso en la calle, o le dicen gorda de m… a alguien despectivamente en una pelea.

Recordemos que cuando nos comunicamos damos un mensaje y hay otro que recibe ese mensaje. Consideremos que esa otra persona, también tiene un estado emocional personal y particular y que desconocemos, hay un mundo interno diferente al nuestro. Entonces cada vez que digamos algo lo hagamos responsablemente, seamos dueños de nuestras palabras, siempre le digo a mi hija que hable y trate a los demás de la misma manera que le gusta a ella que le hablen y la traten. Si, no digo que sea fácil, digo que es posible. Es una práctica. Es aprender a escucharse. Y también de aprender a usar las palabras para saber disculparse cuando nos equivocamos.

Gracias!

PD: y recuerden que a veces no se necesitan palabras :) _ANS4517

 

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