NI UNA MENOS: la urgencia de un movimiento

Género y Diversidad 03 de junio de 2020 Por Alba
El movimiento de mujeres nació en 2015 por un tweet de la periodista Marcela Ojeda y logró transformarse en un grito colectivo: "NOS ESTAN MATANDO"
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"NOS ESTÁN MATANDO”, así se expresó la periodista Marcela Ojeda por twitter el 11 de mayo de 2015, después de enterarse del femicidio de Chiara Páez. Embarazada y con 14 años fue cortada, golpeada y enterrada por su novio de 17. A los pocos minutos, Florencia Etcheves, periodista y conductora, le respondió: “Se me ocurre mujeres referentes grosas convocando a mega marcha. No sé si sirve, pero visibiliza”.

En ese momento, las fundadoras de Ni Una Menos jamás iban a pensar que la convocatoria se convertiría, casi cuatro años después, en uno de los movimientos políticos más influyentes, que no sólo marca agenda en la Argentina sino también que inspiró a feministas de otros países.   

Yo en ese momento compartí enojo, bronca ira, hartazgo. Siendo absolutamente sincera como quien tira una botella con un mensaje al medio del océano sin imaginar incluso que esa botella iba a llegar a la orilla y que la iban a levantar un montón de personas”, contó Ojeda. Casi un mes después, el 3 de junio de 2015 a las 17, las mujeres se organizaron y salieron a la calle a gritar “Ni Una Menos”.

El epicentro de la convocatoria fue frente al Congreso de la Nación, que estaba iluminado de violeta, pero la movilización se reprodujo en varias ciudades y logró reunir a más de 200.000 personas. Con carteles que decían "Nos están matando! ¿No vamos a hacer nada?", entre otras frases, cientos y cientos marcharon en las calles de todo el país con el mismo fin: parar con la violencia hacia las mujeres.  

Aunque el colectivo tenía menos de un mes desde que se habían empezado a organizar, ya habían delineado los reclamos detrás de la consigna “Ni Una Menos”: asignar el presupuesto que indica la Ley Nº 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres; que se elaboren y publiquen estadísticas oficiales sobre femicidios; y que se creen de hogares-refugio. Esos fueron los principales pedidos que la gran multitud exigió al Estado frente al Congreso Nacional. 

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