Aprende a meditar mientras caminas

Salud y Bienestar 03 de septiembre de 2019 Por Ani
La meditación es un medio para un fin, una herramienta donde las personas puedan vivir sus vidas con más equilibrio y con una conciencia más amplia.
caminar

Hay quien nunca logra aprender a meditar. Su mente no sintoniza con esa calma inmóvil donde practicar una atención plena, donde adquirir un estado profundo de calma mediante la quietud. Sin embargo, algo tan fácil como empezar a caminar puede dar un giro a sus vidas: se descalzan penas y la mente se libera casi al instante. Los enfoques terapeuticos como ser el Mindfulness, no logra ser útil para todo el mundo. Los adolescentes,  incluso personas con una ansiedad elevada o que han sufrido algún tipo de trauma, no terminan de alcanzar ese punto perfecto de relajación donde aprender a ser más conscientes de su mundo interior a través de un estado relajado. Cuando la mente grita, cuando nuestros pensamientos son obsesivos y llevamos todas nuestras preocupaciones adheridas sobre nuestro ser hay una estrategia que casi nunca falla: caminar. 

El movimiento de nuestro cuerpo es como el metrónomo que marca un compás, un ritmo perfecto donde tarde o temprano la propia mente queda armonizada formando una misma entidad. Una misma música. A cada paso el corazón crece, la respiración se vuelve profunda, sonora, el cerebro se oxigena y nuestro ser se expande por esos movimientos repetitivos para hallar su punto de equilibrio. Ahí donde tomar las riendas de la propia vida mediante ese ejercicio físico donde se combina la meditación.

Ahora bien, lo más complejo de la meditación es que exige responsabilidad y fuerza de voluntad. Si no es fácil aislar el sonido de nuestros entornos y del rugir de las ciudades, aún lo es más acallar la mente. De ahí, que en la actualidad se aplique este nuevo enfoque que podría resumirse en una ilustrativa palabra que procede del sánscrito «apranihita», caminar sin llegar. Empezar a andar sin tener un destino concreto nos permite más que nunca disfrutar del simple movimiento. Caminamos por el simple placer de caminar. Sin embargo, si logramos apaciguar ese nerviosismo a través del ritmo de nuestras piernas y de una respiración que se acompasa a cada paso, lograremos hallar ese control consciente de los pensamientos.

Cómo aprender a meditar mientras caminamos
Nuestro paseo debe ser diario y no durar más de media hora. Ahora bien, es necesario que lo hagamos por un espacio natural, tranquilo y que vayamos con un buen calzado y ropa cómoda.

Empieza a caminar a paso normal. Poco a poco debes encontrar el ritmo que te es más relajante, más catártico y liberador. Es momento de centrar tu atención en algún aspecto. Visualiza tu mente como si fuera una linterna que orienta su luz sobre un aspecto concreto y luego a otro: primero tu respiración, luego la sensación de tus pies cuando tocan el suelo, más tarde el viento que acaricia tu piel… Focaliza tu atención en esos aspectos de modo cíclico, primero uno y luego otro.
Poco a poco te darás cuenta de que ya no necesitas centrar tu atención en cada uno de esos aspectos de tu cuerpo. Al cabo de los días el foco de tu linterna será tan amplio que lo percibirás todo de una vez.
Tu conciencia se habrá ampliado tanto que tu ser formará un todo perfecto, en calma y armonía.

Ani

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