Memoria viva, a 44 años de la Masacre de Palomitas

Historia 06 de julio de 2020 Por Alba
El día 6 de Julio de 1976, se perpetro la Masacre de Palomitas, fueron asesinados un grupo de presos y presas políticos a un costado de la Ruta Nº 34, en el paraje Palomitas, a más 30 de km. de la capital salteña. Luego que fueron sacados durante un apagón intencional en el Penal de Villa Las Rosas
monolito 11

En la masacre fueron asesinados Celia Raquel Leonard de Ávila, Evangelina Botta de Nicolai, María Amaru Luque de Usinger, María del Carmen Alonso de Fernández, Georgina Graciela Droz, Benjamín Leonardo Ávila, Pablo Ouetes, José Ricardo Povolo, Roberto Luis Oglietti, Rodolfo Pedro Ussinger, y Alberto Simón Zavarnsky.  Luego que en horas de la mañana el director del penal de Villa Las Rosas, Braulio Pérez, recibiera una citación del entonces jefe de la Guarnición militar Salta, Coronel Carlos Alberto Mulhall. Donde le informó que esa tarde se iba a proceder a un simple traslado, sin proporcionarle los nombres ni el número de los presos.

A las 19.45 de ese día se presentó ante Pérez el capitán Espeche portando una orden escrita y la lista de los detenidos.  Se ordena no registrar en los libros de la cárcel la salida y retirar de los lugares de acceso a todo el personal subalterno, permitiéndose que sólo los guardiacárceles apostados en los muros permanezcan en sus puestos.

El único documento escrito que se conserva es la orden de Mulhall, que obra en el expediente judicial iniciado en Salta. Las órdenes verbales fueron corroboradas por la testigo Juana Emilia Martínez de Gómez, celadora del penal, y el oficial del Servicio Penitenciario de la provincia de Salta, Juan Carlos Alzugaray.

El grupo del Ejército estuvo compuesto por oficiales, sin insignias ni distintivos, se nombraban  entre sí a través de sus nombres de guerra. Antes de la llegada de estos se apagan las luces del penal excepto las del lugar donde estaban los presos a trasladar. Hasta allí llega un grupo de guardiacárceles que entrega los once (11) presos a los militares que esperaban afuera, a oscuras. De acuerdo con las órdenes las personas desalojadas del penal debían sólo llevar lo puesto.

Mientras esto ocurría en Villa las Rosas, aproximadamente a las 20 horas de ese 6 de julio entre Cobos y el cruce, se encontraba apostada una patrulla que realizaba controles vehiculares, quienes detiene a un Torino conducido por Héctor Mendilaharzu y una camioneta F-100 a cargo de Martín Julio González, quien viajaba con un hermano.  Los miembros del grupo los sacan de los vehículos diciéndoles que son del ERP y que necesitaban los coches para un operativo de rescate, los  amordazarlos y  obligándolos a permanecer dentro de un monte por espacio de dos horas.

Al día siguiente, los vehículos fueron encontrados cerca del paraje denominado Palomitas, sobre la ruta 34. Todos presentaban marcas de balas y los asientos manchados de sangre. En uno de ellos inclusive se encuentran restos de masa encefálica y parte de una falange. La camioneta esta totalmente  quemada. Ninguno de los vehículos presentaba señales de colisiones. En el lugar donde estaba la camioneta quedaron numerosas manchas de sangre y cápsulas de bala servidas.

Toda la documentación de la comisaría de Güemes desapareció con anterioridad al 8 de julio. Se instaló la ersión de un feroz enfrentamiento porque elementos guerrilleros emboscaron a la patrulla que conducía a los presos pero no se constató que ningún miembro del ejército haya sido lastimado, ni tampoco se pudo comprobar daños en los vehículos militares.

Los certificados de defunción realizados en Salta están firmados por un doctor Quintín Orué, un médico que nunca pudo ser identificado. Varias de las víctimas, en el momento de morir, se encontraban acostadas, y habían sido golpeadas.   Graciela López, sobreviviente, recuerda que  días antes el Director del Penal de Salta, Brulio Pérez en una vista que les hizo, a las detenidas políticas les dijo que los militares venían "quinteando". Al preguntarle qué significaba eso, dijo textualmente: "Uno, dos, tres, cuatro, cinco...al paredón...".

Los asesinados fueron Celia Raquel Leonard de Ávila, Evangelina Botta de Nicolai, María Amaru Luque de Usinger, María del Carmen Alonso de Fernández, Georgina Graciela Droz, Benjamín Leonardo Ávila, Pablo Ouetes Saravia, José Ricardo Povolo, Roberto Luis Oglietti, Rodolfo Pedro Ussinger, y Alberto Simón Zavarnsky.

A Raquel Celia Leonard de Avila le sustrajeron el bebe de sus brazos, y le fue entregado a su hermana Nora, que también se encontraba en la prisión.   Meses después los detenidos que quedaban en el Penal Villa Las Rosas fueron trasladados a distintas unidades, y las mujeres a la Cárcel de Villa Devoto.

El 23 de diciembre del 2010,  el juez federal Carlos Olivera Pastorn condenó a cadena perpetua a los represores de la "Masacre de Palomitas".  El proceso judicial se concretó de manera escrita, y la condena recayó sobre el ex coronel Carlos Alberto Mulhall, que estaba a cargo del Ejército en Salta al momento del hecho; el ex teniente coronel Miguel Raúl Gentil, que fue jefe de la Policía salteña; y el capitán Hugo César Espeche.

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