Profetas del odio: brutal ataque y censura a trabajadores de C5N

Nacionales 12 de julio de 2020 Por Facundo Hache
En el marco de la conmemoración del día de la Independencia, El presidente, Alberto Fernández dijo: “Vine aquí a terminar con los odiadores seriales” y los odiadores sintieron vulnerado su derecho a odiar y salieron a expresarlo en la calle y los medios.

Las raíces del odio son difíciles de explicar, pero muy fácil de identificar a lo largo de nuestra historia. Y esta vez, vimos otro capítulo más, hace unos días en la marcha de los “anticuarentenas”, que se llevó a cabo en la ciudad de Buenos Aires y en algunas otras ciudades argentinas.

El día viernes, en las inmediaciones del obelisco, un minoritario grupo de “manifestantes”, rompieron el móvil del canal de noticias C5N, quienes tuvieron que dejar de cubrir la marcha de los anticuarentena en dicho lugar. Trabajadores de otros medios evitaron golpizas.
Estos manifestantes anticuarentena se movilizaron en la zona del Obelisco y en diferentes puntos del país en rechazo al aislamiento social, preventivo y obligatorio y con críticas al Gobierno nacional, en coincidencia con el día que se celebra un nuevo aniversario de la Independencia. La manifestación se tornó violenta con periodistas y equipo técnico del canal C5N, a quienes intentaron proteger comunicadores de otros medios que estaban presentes en el lugar, ante el brutal ataque que recibieron.

"¡Van a empezar a tener miedo, hijos de puta!", gritó uno de los manifestantes mientras golpeaba la puerta del móvil televisivo, quien fue captado desde dentro del camión por un teléfono celular. "Se tienen que morir todos los de C5N", agregó otro.

Impulsada por las redes sociales, la convocatoria incluía consignas contra: "la cuarentena boba", "los ataques al campo" y en defensa de: "la Justicia, la Constitución", "la libertad de expresión" y contra: "la expropiación de Vicentin", la agroexportadora en default.

Con epicentro en barrios porteños como Belgrano y microcentro, puntualmente el Obelisco, y en distritos del norte bonaerense como Olivos, así como en algunas ciudades del interior del país, los manifestantes gritaban consignas anticuarentena y contra el Gobierno nacional portando la bandera argentina.

Con el egoísmo y la falta de consciencia social que caracteriza a estos sectores, sin respetar la distancia social que dispone el aislamiento y, en algunos casos, sin usar tabapocas, todas estas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud ante la pandemia, los manifestantes se concentraron para repudiar la continuidad de la cuarentena en el marco de una etapa que se caracteriza por ser estricta. En cuanto en las redes sociales, organizaciones vinculadas al sector agropecuario y a Juntos por el Cambio junto a grupos autoconvocados opositores al Gobierno convocaron a una protesta denominada 'Banderazo 9J', con epicentro en el Obelisco en la ciudad de Buenos Aires.

La reacción violenta de este sector de manifestantes contra laburantes de prensa provocadas durante día viernes, dejó y reconfirmó varias certezas: acciones violentas en turba siempre es señal de ausencia de discurso político y de la necesidad de buscar un chivo expiatorio para tanto odio. Golpear a un laburante siempre es una expresión nefasta, cuestionable, vergonzosa, porque quien confunde la línea editorial de los grandes medios con el trabajo de piso de los trabajadores no entiende de qué se trata. Ayer violentaron a fotógrafos, camarógrafos, cronistas y asistentes técnicos. Y lo hicieron en forma de turba, escudándose detrás de la impunidad de la "masa iracunda", buscando un modo de desahogar una raíz de odio y resentimiento que no encuentra otro camino. Y cuando hay odio, nadie piensa. La piedra fundacional de todos los gobiernos de derecha, democráticos y golpistas, es el odio ciego, extremo, descontrolado, fuera de límites y parámetros políticos. El odio es el combustible que alimenta la llama del fascismo, y nunca es conveniente burlarse cuando el odio se hace presente, porque su aparición es expresión de un proyecto autoritario y de derecha que crece.

El viernes, los que odian ocuparon las calles, y si su discurso de odio es transmitido, ridiculizado y subestimado, hay que percatarse que también son acciones peligrosas y erráticas que solo siguen alimentando el odio inconmensurable de estos sectores de la ciudadanía argentina, y burlarse del "odiador", sacar a la luz su ausencia de recursos, a exponer a voces delirantes, ridículas y "graciosas" como síntesis de la mayoría,  también es un error, ya que se subestima a aquellos que se están manifestando y como medios de comunicación deberíamos poder ver mas allá, analizar, tratar y condenar estos tipos de actos con mayor  seriedad y responsabilidad. 

 

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