ENRIQUE BERNALES ALBITES, REGRESO A BIG SUR, Bardoborde poesía, 2019, Lima-Perú.

Libros 21 de julio de 2020 Por ATILIO ROMANO - Escritor - Prof. de Letras
Hace aproximadamente cinco años nos conocimos con Enrique en Salta y caminamos un poco la noche en los arrabales buscando un buen asado para comer y un buen vino para tomar. Las horas nos llevaron a la madrugada de la Cocina de Gómez. Hablamos de la poesía de Salta y él, por supuesto, de la poesía del Perú. No había ningún virus que nos atosigara la vida ni tampoco yo sabía que en Argentina  habría un gobierno que se olvidaría de la gente.
atilio dos

Hace poco he recibido, aquí en Barcelona, un correo suyo desde  EEUU (que es donde vive el poeta). Siempre es una alegría recibir un regalo y más si se trata de un libro que desde el título nos va mostrando su corazón, Regreso al gran Sur (así lo entiende mi rudimentario inglés). El libro cuenta con tres partes bien definidas que se titulan Machu Picchu Blues, Ascenso al Chimborazo y Big Sur.

Antes de seguir con el comentario del texto les cuento que estoy en un bar tratando de hilvanar las ideas respecto al texto de Enrique pero mis ojos se pierden en dirección al Raval e imagino el Barrio Chino de Juan Marsé y una lágrima cae por dentro estrujando el corazón haciendolé saber, que el escritor que pintó la Barcelona de la posguerra como nadie, ya no está entre nosotros. Miro por los recovecos de las calles angostas y veo transitar sus personajes que para mi son eternos. Creo que esto siempre sucede con los escritores a los que uno ama, y no hay diferencia entre haber compartido algo o no. Uno ama la creatividad y la poesía que nacen en cada línea de las páginas que escriben.

Es verano y un viento frio se hace presente en mi mesa, la cerveza, unos cortes de queso manchego y jamón ibérico serán mi almuerzo después de un día de laburo. La cerveza me mira abstraida y celosa de mi poca sed. La sostengo en mi mano y trago el líquido y el dolor para que pasen rápido. Estoy en la mesa, en la que la noche anterior se sentaron dos señoritas punk de la zona para hablar de lo mal que la pasan con esta pandemia, amontonando papelitos que funcionan como ayuda memoria para lograr escribir el texto.

Miro nuevamente el libro de Enrique Bernales Albites y me sumerjo en sus hojas. Sólo me referiré a la primera parte del libro, Machu Picchu blues, en el poema I de la página 11 noto una multiplicidad de imágenes y la historia condensada en cuatro versos “.../ Desde tiempos de Galileo/ Desde tiempos de Copérnico/ Desde aquel descuartizamiento/ de Hypatía.../

Por otro lado en esa primera parte todo gira alrededor del Machu Picchu, el antiguo cerro es el centro de todo y el poeta dice “.../ Te veo/ sobre todo a ti / que vienes de inviernos/ tan largos/ inexpugnables/...” pág. 12.

En el poema IV el yo poético hace referencia a una situación ocurrida en Hamelin, ciudad Alemana, en donde un flautista mediante su música extermina a los roedores que infectaba la ciudad en esa vieja Europa. Las ratas iban sumidas por la bella música y de repente encontraron su fin en las aguas de un río cercano. El poeta dice “.../Un pasado de ratas infectas:/ el flautista de Hamelin/ se roba los rebaños, el mar, algunos árboles.../” pág. 14  ¿Por qué se hace referencia al robo?  Por la simple razón de que el flautista robó en esa ocasión también. La leyenda cuenta que el exterminio de las ratas tenía precio pero a la hora de cobrar lo pactado con la gente del lugar tuvo las negativas de éstos para hacer efectivo el trabajo. Por eso, al tiempo, el flautista vuelve y se roba, mediante el uso de su flauta , a los niños del pueblos y los lleva a las profundidades del bosque. El poeta rememora ese robo y homenajea en esa remembranza a los hermanos Grimm.

Es la tercer copa que se evapora de la mesa y pienso que es mentira cuando la gente dice que el alcohol hace olvidar el dolor.  El alcohol nos vuelve más indefensos. Pido otra copa llena y miro nuevamente Regreso a Big Sur y avizoro la referencias a esa montaña vieja, a ese cerro viejo como lo hizo Pablo Neruda en Alturas de Machu Picchu. El poeta chileno habla del Machu Picchu y sus palabras parecen plumas de un pavo real por la grandilocuencia de sus imágenes, toda la introducción nos va preparando y nos muestra lo largo que es el camino para llegar a la cima y al concretar dicha hazaña el poeta dice “.../ entonces en la escala de la tierra he subido/ entre las atróz maraña de las selvas perdidas/ hasta ti, Macchu Picchu/ alta ciudad de piedras escalares/ por fin morada del que lo terrestre/ no escondió en las dormidas vestiduras/ En tí, como dos líneas paralelas/ la cuna del relámpago y el hombre/ se mecían en un viento de espinas/...” Alturas de Machu Pichu, Poemas, Pablo Neruda. Enrique Bernales Albites nos trae una montaña mucho más desnuda, no es un mero turista sino un hombre que es parte de ese ambiente. El poeta dice “.../ te digo, Machu Picchu, Montaña antigua/ hecha de tejido infantil/ que mi amor por ti está lleno/ de deseo/ que quema fuerte las entrañas.../” pág. 17. Otro ejemplo de lo que digo es el poema VIII “.../ En el Intihuatana, reloj de sol/ nos masturbábamos para dar la hora/ como dos inocentes colibríes/ de montaña/ para que siempre de la/ estación/ la piedra persevere./

En este libro hay un Machu Picchu desmitificado, al alcance de todos incluso en la noche. Podría ser un lugar de encuentros, en el poema XIII dice “.../ Machu Picchu, Parque Nacional/ cierra por la noche.../” “.../¡Ay! Como odio los Estados aburridos/ que no saben de corazones jóvenes/ corazones con garras de explorar/...” pág. 25

El yo poético le quita el hierro al asunto histórico y a la tradición milenaria del Machu Picchu y dice “.../ Me hago pis, Machu Picchu,/ sin miedo me hago pis/ contra las piedras milenarias/ para que brillen más de cara al sol/ y de espaldas al reloj que da la hora/.” Más allá de la irreverencia de las palabras escritas por el poeta pienso que no es otra cosa que inducir al lector a dejar de tener miedo,  por ejemplo el miedo a romper las reglas o convenciones de una sociedad. El miedo de tener otra mirada de las cosas una por ejemplo: El Machu Picchu.

También creo que hay una búsqueda de un lenguaje en esas palabras y en todos los poemas que componen el libro, un ejemplo sería jugar con la imagen de orinarse y la palabra electroschock o el título mismo del libro Regreso a Big Sur. También recorre el texto una sostenida admiración por lo griego y latino, utiliza esas lecturas para conjugarlas en su poesía. Entre poemas y poemas nos va regalando sus referencias a Arguedas, a la filosofía y sabiduría Hindú y un señalamiento a esos que con su avaricia y ansias de poder asolaron nuestra América de pueblos originarios. No quiero dejar de señalar que, me parece, hay una influencia positiva del idioma inglés en su vida y es por eso que a lo largo del libro da cuenta de ese idioma.

Termino esta pequeño comentario y también termino la quinta copa de cerveza Voll Damm. Miro a los que están en las mesas vecinas y los veo sonreír como si no nada hubiera pasado. La tarde se apaga en mi mesa sola y bebo la última copa con mis fantasmas, esos que me incitan todas las veces a que la única manera de no morir es escribir. Miro nuevamente la portada del libro de Enrique Bernales Albites, Regreso a Big Sur y traigo desde la memoria a mi mesa a Caligrafía de los sueños y paso mi mano por ambos libros y pienso: que suerte tiene este mundo.

Atilio Romano

 

 

 

 

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