La caída de los muros: aulas, recursos, plataformas y pandemia

Educación 30 de julio de 2020 Por Alba
Se reconocen al menos tres dimensiones para abordar la problemática: la político-institucional, la pedagógico-didáctica y la tecnológico-comunicacional. Entre la política nacional y los actores median las instituciones. Dependerá de ellas la adhesión o no a los lineamientos y el accionar en pos de garantizar el derecho a la educación y la adecuación de estrategias tecno-pedagógicas.
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No se debe confundir el diseño de aulas virtuales mediadas y mediatizadas con la producción y/o distribución de recursos educativos. Diseñar un aula virtual es un proceso complejo que requiere tiempo y desarrollo de recursos educativos, estrategias de mediación y de interacción instrumental, cognitiva y social, reconocimiento de las posibilidades de diferentes medios, entre otras acciones.

Las herramientas, recursos y aplicaciones dependerán de los objetivos pedagógicos que el docente quiera lograr, de su estilo de enseñanza, de las características y realidades de sus estudiantes y del contexto más amplio (no se acomoda la propuesta al recurso, es al revés). Será necesario recordar que la presencia docente a través de la producción de recursos de autoría propia (textos, videos, imágenes, audios) es una manera de acercar las posibilidades de encuentro, de vínculo con nuestros y nuestras estudiantes y desde allí favorecer el aprendizaje.

 Sincrónico o asincrónico,  es indiscutible que las herramientas sincrónicas (chats, videoconferencias en tiempo real) otorgan un valor mayor en la posibilidad de interacción social y cognitiva. No obstante, para que esto sea así, se deberá tener en cuenta el componente tecnológico, la conectividad, la aplicación. Si la tecnología obstaculiza o dificulta el encuentro, entonces será mucho mejor recurrir a espacios de comunicación asincrónica.

El Estado, las instituciones  tienen la obligación –en diferentes grados y niveles de responsabilidad– de promover y garantizar el derecho a la educación para  todos. Residentes y aun visitantes digitales buscarán a través de sus características de inmediatez, instantaneidad, extimidad, multitareas, multiplataforma, asumir su vida en los escenarios digitales sin más preocupaciones que “estar conectados”, pero están las personas que no están conectadas. Entonces, el desafío los deberá encontrar a ellos primero, debemos dar respuesta para garantizarles el derecho a la educación: primero el Estado, luego las instituciones y finalmente los equipos docentes. De no hacerlo, estaríamos siendo cómplices de profundizar las desigualdades sociales, pero de no hacer nada, mucho más aún.

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