Ghosting un tipo de respuesta al vínculo, que enoja o duele.

Salud y Bienestar 01 de agosto de 2020 Por Graciela Taffarelli
Ghosting, representa una manera de desvincularse, esfumándose sin previo aviso y sin dejar rastro. Muestra una de las tantas caras que tiene el "destrato".
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Este es un término, que comenzó a utilizarse para identificar la actitud de ciertas personas que generalmente “respaldados en la tecnología”, tienden a “esfumarse” de un vínculo sin avisar, ni dejar rastros. En otras épocas podríamos relacionarlo con aquellas personas que decían “voy a comprar cigarrillos” y nunca más regresaban.

Ghosting, viene de la palabra inglesa "ghost" (fantasma), si bien se sabe que se puede comunicar más ágilmente a través de la tecnología, muchos han tomado conciencia de que más no siempre significa mejor. Teniendo las herramientas tecnológicas al alcance de la mano para una comunicación fluida, clara y eficaz, hay personas que no logran validar esta nueva dimensión que la comunicación ofrece, sino que por el contrario, mal usan las posibilidades, no comunicando aspectos esenciales de un vínculo, como puede ser su desenlace o final, y para resolver, dan paso a estrategias como el ghosting, que tiene por finalidad solo atender la necesidad de una de las partes, sin considerar a la otra con quien o quienes se vinculaba y que consiste en “desaparecer”, de la vista de los otros. Es decir que alguien se retira de un vínculo, sin dar respuestas, sin aviso previo, eliminando o bloqueando contactos, como si el contacto, solo fuese un punto en una larga lista, olvidando que cada nombre significa una persona que ha quedado sin entender y quizás a la espera de alguna explicación.

Características de quien puede practicar ghosting.

Posiblemente la empatía, sea una de las habilidades que no haya desarrollado quien practica esta estrategia en sus vínculos. Esto de poder ponerse en le lugar del otro, quizás les resulte difícil. De alguna manera la práctica de ghosting, refleja un desinterés, un destrato un no reconocimiento del sentir del otro.

Alguien que elige “esfumarse”, también puede estar haciendo referencia a la propia incapacidad de afrontar compromisos o responsabilidades en una relación. Puede que sea una manera de manifestar su propio temor al conflicto o a la confrontación.

Si la persona resuelve el final de una relación desde este lugar, tal vez lo esté resolviendo desde su propia mezquindad, e inclusive desde su propia inseguridad.

Este tipo de práctica afecta a quien la recibe.

Cuando alguien se siente ignorado dentro de una relación y más aún, en lo que implica el final de la misma, probablemente, la confusión e incertidumbre inicialmente se apodere de su sentir. 

Por lo general cuando una persona siente el destrato, puede enojarse o entristecerse. Según las fortalezas o las vulnerabilidades propias, la persona podrá afectarse en mayor o menor intensidad de ciertos sentimientos y emociones que estarán dirigidos tanto hacia quien se ha alejado de esta manera, como hacia ella misma.

La autoestima, la propia imagen, puede verse perturbada, con sentimientos de desvalorización e inseguridad. 

La culpa es otro de los sentimientos que puede aflorar en estas circunstancias, intentando de ese modo, argumentar el haber sido ignorado/a e incluso creer que lo tiene merecido.

Puede surgir también sentimiento de impotencia, ya que hay alguien que, con su desaparición inesperada, no permite la expresión del sentir, el intento de arreglar o debatir algo, es decir, que niega la posibilidad de poner una palabra a lo que acontece, como también la oportunidad de recibir una explicación de la decisión que se ha tomado para ese vínculo. Esta dinámica, dificulta el proceso de cierre, de hacer “el duelo” correspondiente al final, puede dejar a la persona “pendiente”, en espera de una posible respuesta, en definitiva, de esta manera dicho proceso, puede resultar mas extenso en el tiempo.

¿Dónde poner la mirada cuando alguien se esfuma del vínculo?

El primer paso, estaría dado en poder reconocer si esa relación resulta relevante para sí mismo y a su vez poder identificar ciertas características de la personalidad de quien ha desaparecido del vínculo.

Identificar si se siente culpa e intentar diferenciarla del hecho de querer justificar las acciones del otro para no “ver”, lo que habría que ver.

Considerar que, si alguien no afronta lo que acontece en una relación, aún cuando de final se trate, esa actitud habla de su propia vulnerabilidad

Lograr identificar que el hecho de quedar a la espera de una futura repuesta, puede resultar poco favorable para el bienestar propio. Es probable que el cierre de esa relación sea necesario trabajarlo solo desde la persona afectada.

Solicitar ayuda de un especialista cuando la persona sienta que se encuentra atrapada en una angustia o enojo que no puede resolver, también es una forma de empezar a buscar la solución para alcanzar el bienestar.

Cuando un vínculo no resulta como esperábamos, cuando no nos encontramos a gusto y dejamos de experimentar lo que sentíamos, no nos da el derecho de ignorar al otro. Afrontar las situaciones que acontezcan en las relaciones que establecemos, nos ayudarán a comprender y comprendernos y a crecer como seres humanos.

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Graciela Taffarelli
Consultora Psicológica.
 

Graciela Taffarelli

Nacida el 14 de abril de 1960 en C.A.B.A.
Consultora Psicológica. Especialista en desarrollo personal.
Fundadora del Movimiento Contagiar Salud.
Docente.
Comunicadora en medios.

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